Un tal Ancelotti, por @elcarrildel2

Sabido que será Carlo Ancelotti el entrenador que ocupe el banquillo del Real Madrid las tres próximas temporadas (esperemos que las cumpla, pues será señal de que las cosas van bien), se antoja conveniente trazar una semblanza del personaje, toda vez que (y esto es independiente de quién fuera el elegido, como manifesté antes de que se conociera su nombre y mantengo después de saberlo) el aluvión de criticas a la elección han inundado programas, periódicos, podcasts y mensajes en redes sociales.

Carlo Ancelotti nació en Reggiolo, Italia, un ya lejando 1959. Destacó como futbolista profesional, militando en el Parma, la Roma y el AC Milan de Donadoni, Van Basten, Gullit, Rijkaard, Baresi y Maldini, todos ellos entrenados por Arrigo Sacchi. (Si es usted tan joven como para no haber visto los partidos de Copa de Europa de aquel equipo, que unos cuantos disgustos, y de los gordos, nos dio a los madridistas, me permito recomendarle que lo haga).

Su palmarés como jugador incluye 3 Ligas, 4 Copas y 1 Supercopa de Italia, 2 Copas de Europa, 2 Supercopas de Europa y 2 Copas Intercontinentales.

Comenzó su andadura como primer entrenador en 1995, en las filas de la Reggiana. Después vendrían el Parma, la Juventus, el AC Milán, entre 2001 y 2009 y el Nápoles. Salió después al extranjero, entrenando en Inglaterra (Chelsea y Everton), Alemania (Bayern Munich), Francia (PSG) y España (Real Madrid).

En todos los países ha ganado títulos. Cuatro ligas repartidas entre Italia, Inglaterra, Francia y Alemania. 3 Copas (Italia, Inglaterra y España). 3 Copas de Europa (2 con el AC Milan y la Décima del Real Madrid), 1 Copa Intertoto (Italia), 3 Supercopas de Europa con AC Milan y Real Madrid y 2 Mundiales de Clubes con AC Milan y Real Madrid.

Desconozco qué pensarán ustedes, pero el curriculum del personaje es abrumador, aplastante, descomunal. Que haya osados que se atrevan a poner en duda su capacidad y sus conocimientos se antoja, cuanto menos, temerario.

Tampoco parece que se sostenga el argumento de la edad. Conviene no olvidar aquella máxima que asegura que la veteranía es un grado, o aquella otra que afirma que más sabe el diablo por viejo que por diablo (y que me perdone si alguien se ha ofendido por calificar de viejo a un tipo con apenas 61 años).

Creo firmemente que en momentos de estrecheces económicas por la pandemia, de cambios estructurales profundos, de renovación necesaria de la plantilla, de turbulencias extradeportivas por la actitud tozuda y ausente de capacidad de dialogo y acuerdo de la UEFA y de la Liga de Fútbol Profesional, de decisiones arbitrales cuestionables un partido sí y otro también en contra del Madrid, hace falta un entrenador templado, conocedor del medio en el que se mueve, con experiencia internacional en las mejores ligas europeas, con oficio y mano izquierda para manejar un transatlántico de las dimensiones del Real Madrid, con ánimo firme, espíritu sereno y rumbo firme.

Deseo lo mejor a Carlo Ancelotti, de la misma manera que se lo he deseado siempre a todos y cada uno de los entrenadores del Real Madrid. Que a sus conocimientos se una la suerte, la buena suerte. Sus éxitos serán los nuestros, y los de todos juntos, los del Madrid.

Buenas tardes a todos. HALA MADRID.

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