La Crónica. Rayo Vallecano 3-2 Real Madrid. ¡¡¡Un Madrid desastroso!!!, por @elcarrildel2

El Rayo Vallecano se ha impuesto (3-2) al Real Madrid, en el partido correspondiente a la Jornada 13 del Campeonato Nacional de Liga de Primera División, disputado en el Estadio de Vallecas, ante 14.216 espectadores.

Hacía mucho tiempo que no veíamos una cara tan oscura del Real Madrid como la que nos ha ofrecido esta noche. Se han confirmado las peores sospechas: el equipo lleva ya varias jornadas alejado de su mejor nivel, ausente, sin la actitud ni las ganas necesarias para afrontar los partidos con la debida seriedad.

Hoy, el Rayo Vallecano nos superó en todo desde el pitido inicial. Se adelantaron en el minuto 4, con un gol que dejó en evidencia a los mediocampistas. Touchameni y Valverde estuvieron desaparecidos de principio a fin, con Modric totalmente errático, al igual que Rodrygo.

Vinicius entró en la guerra contra los rivales, y ahí se perdió, hasta quedar borrado totalmente en la segunda mitad. Únicamente Marco Asensio, titular hoy, intentaba dar sentido al juego de ataque del Madrid.

Podemos hablar igualmente de la defensa. El mal momento de Alaba y Mendy es alarmante. Isi pareció Garrincha, superando una vez y otra al francés. Militao está igualmente ausente, y Carvajal volvió a ser el futbolista de sus peores tardes, ese al que le entran por su banda como aviones. Para colmo cometió un penalti, incapaz de frenar de manera reglamentaria a su par. Fran García se dio un festín, sin que nadie pusiese remedio al desaguisado que nos estaba haciendo el ex canterano. Por su banda marcó el Rayo dos de sus tres goles, a más de forzar el penalti.

Y mira que hoy el partido se dio la vuelta. Primero, al transformar Modric un penalti realizado sobre Marco Asensio que necesitó revisión arbitral en el VAR, y luego con un cabezazo de Militao en el 40 que nos ponía por delante.

Nos duró la alegría apenas tres minutos. Álvaro, superando una vez más a Carvajal, fusiló a un Courtois que llegó a tocar el balón, pero sin la fuerza suficiente para evitar el tanto del empate a dos. Ver la pasividad de nuestra defensa, blandita y con ausencia total de contundencia para despejar el balón, resultó demoledor.

Abrigábamos esperanzas de que el equipo reaccionase en la segunda parte. No fue así. De nuevo el Rayo salió a por todas, sin que ni Ancelotti desde el banco ni los futbolistas sobre el césped tomasen medida alguna.

Rodrygo tuvo una buena ocasión en el 47, pero chutó alto, al igual que en 89. No tuvo su día el sustituto de Benzema. A partir de ese minuto 47, todas las ocasiones fueron locales. En una de ellas llegó el gol del triunfo, minuto 63, de penalti. Detuvo Courtois el primer lanzamiento, pero no el segundo, pues se repitió la pena máxima.

Fue entonces cuando Ancelotti se decidió a hacer cambios. Camavinga por Tchoaumeni en el 68. Nada cambió, como tampoco lo hizo Mariano, que no tocó ni un balón en los veinticinco minutos que estuvo en el campo, y mucho menos sirvieron las entradas de Lucas y Nacho en el 84, por el desafortunado Carvajal y un lamentable Mendy.

No puede haber excusas ni paños calientes. El partido del Madrid ha sido bochornoso, sonrojante, impropio de unos profesionales. Se puede perder, esto es fútbol, pero no de la manera en que se ha perdido hoy. El fiasco y la decepción son absolutos. Se ha perdido el liderato, lo cual no tiene mayor trascendencia a estas alturas del campeonato, pero hacerlo con la desidia y la desgana de hoy es realmente doloroso para el aficionado. Sobre ello deberán reflexionar muy profundamente técnicos y jugadores.

Buenos días a todos. HALA MADRID.

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