Uno de los nuestros: Amancio Amaro Varela, por @elcarrildel2

Amancio Amaro Varela vino al mundo en La Coruña, en el año de 1939. Conocido por el apodo de “El Brujo”, formó parte del Real Madrid como jugador entre los años 1962 y 1976.

Extremo derecha dotado de una habilidad y una rapidez extraordinarias, disputó con nuestra camiseta 471 partidos oficiales, anotando 155 goles. Con la Selección Nacional, disputó 42 encuentros.

Comenzó Amancio a jugar al fútbol en el Victoria, entre 1954 y 1958. Pasó al Deportivo de La Coruña entre 1958 y 1962, año en que llegó al Real Madrid tras una gestión personal de don Santiago Bernabéu, que no contó para este fichaje con el respaldo de su junta directiva, debido al alto precio que hubo que pagar por el futbolista.

Ascendió el traspaso a diez millones de pesetas (60.100,- Euros), a más de la marcha al equipo gallego de Miché, Antonio Ruiz y Cebrián, más la cesión por una temporada de Antonio Betancort.

La ficha del jugador ascendía a 750.000,- Pesetas, más un sueldo mensual de 7.000,- Pesetas, todo un dineral para aquella época. Llegaba al Bernabéu tras anotar sesenta y nueve goles con el Deportivo en cuatro temporadas, siendo Pichichi de Segunda División en los años 1961 y 1962. Con el Madrid lo sería de Primera en los años 1969 y 1970.

Se incorporó al Madrid el mismo día que Ignacio Zoco, Lucien Muller y Daucik, contando desde el primer momento con el apoyo del entrenador, Miguel Muñoz.

Lideró, junto a Paco Gento, el denominado “Madrid yé yé”, con el que ganó la Sexta Copa de Europa, en 1966, en el Estadio Heysel de Bruselas, frente al Partizán de Belgrado. Se pusieron los yugoslavos por delante en el marcador. Amancio lograría el gol del empate, y sería Serena el autor del gol del triunfo de nuestro equipo.

Con la selección española, había logrado la Eurocopa de 1964, final en el Estadio Santiago Bernabéu, abarrotado por 120.000 espectadores, ante la URSS, con el mítico gol de cabeza de Marcelino.

Su Palmarés incluye, a más de la Copa de Europa de 1966 (lograda con un Madrid formado únicamente por futbolistas españoles), 9 Ligas, 3 Copas de España y la Eurocopa de 1964 con la Selección Española. Ganó igualmente el Balón de Bronce en 1964. En 1968. formó parte de la Selección Mundial de la FIFA, en partido frente a Brasil. Al finalizar el encuentro, se fotografió con Pele, en una foto absolutamente mítica.

La Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol le ha situado como el cuarenta y siete mejor futbolista de todos los tiempos.

Tuvo que lamentar Amancio serias lesiones a lo largo de su trayectoria. Torrent, en un Barcelona-Real Madrid de Copa de España, le causó una lesión que le mantuvo alejado siete meses de los terrenos de juego. Con todo, la más grave fue sin duda la sufrida en otro encuentro de Copa, en esta ocasión frente el Granada, en Los Cármenes. Una entrada brutal del defensa paraguayo Fernández le rompió totalmente el cuádriceps de su muslo derecho. (El colegiado del encuentro, Sr. Oliva, no mostró ni tarjeta al infractor por esta acción. Si se sancionaría después a Fernández con quince partidos de suspensión). La herida era de tal magnitud que Amancio hubo de pasar por el quirófano.

En aquellos años, había instaurado don Santiago la costumbre de que todos los jugadores que cumpliesen diez temporadas en el equipo, tenían derecho a recibir un homenaje, del que recibían la recaudación. Amancio lo tuvo en la noche del 3 de Septiembre de 1975, en partido que nos enfrentó a Peñarol de Montevideo.

Colgó las botas el 30 de Junio de 1976. Luis de Carlos le rescató para el Real Madrid, nombrándole entrenador del Castilla, en 1982. En ese puesto, fue el descubridor de la “Quinta del Buitre”, logrando el hito de quedar campeón de Segunda División con un equipo filial.

Asumió la dirección del primer equipo en la temporada 1984-85. No rodaron bien las cosas en esta ocasión, durando únicamente siete meses en el cargo.

Tras ser entrenador, realizó labores de ojeador, y más tarde vocal en la junta directiva de Florentino Pérez, siendo uno de los responsables de la organización de los actos conmemorativos del Centenario del Club.

Muchas son las anécdotas que se pueden contar de Amancio. Su esposa, Consuelo Vicente Noya, declaraba no saber los motivos por los que a su marido se le denominaba siempre con los dos apellidos, algo que no ocurría con el resto de futbolistas.

Siendo entrenador del primer equipo, en el partido contra el Tottenham de Cuartos de Final de la Copa de la UEFA 1984-85, para motivar a sus futbolistas en el descanso, se bajó los pantalones y les enseñó sus piernas llenas de marcas y cicatrices, exigiéndoles a ellos la misma entrega que había tenido él en todos y cada uno de los partidos que jugó con nuestra camiseta. La que tuvo en su último partido en la Copa de Europa, en Munich frente al Bayern, en el que fue expulsado en el minuto 89 tras ver la segunda tarjeta amarilla por desplazar el balón, marchándose al vestuario atravesando la pista de atletismo que rodeaba el terreno de juego con un enfado monumental, al ver que se les escapaba el partido y la eliminatoria.

Termino ya estas líneas dedicadas a Amancio Amaro Varela, poniéndome de pie para rendir el homenaje de admiración y respeto que se merece un futbolista colosal, uno de los nuestros siempre, uno de los más grandes de nuestra larguísima y brillante historia.

Buenos días a todos. HALA MADRID.

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