Demasiados factores externos, por @jotamerengue

No ejerceré como abogado del diablo de estos jugadores, Zidane y Florentino, dada la situación en la que nos encontramos y la sensación que damos, pero tampoco los mataré y enterraré, no creo que ni en estos momentos merezcan tal cosa, es verdad que es frustrante y deseperante ver que no vamos a ningún lado, que toda la temporada se fía a una competición, pero peor sería no tener ni tan siquiera esa esperanza.

Aunque para ser sinceros ya se han ganado tres títulos, sin embargo a estos no les hacen ni el menor de los casos, por mucho que uno fuera Supercopa de España contra el Barcelona, y los otros internacionales, Supercopa de Europa y Mundial de Clubes, este último solo toma una referencia inusitada sino lo gana el Real Madrid y le hacen más hincapié si cabe si el que lo logra viste de color azulgrana.

No es autocomplacencia, creo que nunca escribí con esa premisa ni nunca lo haré, no creo en el conformismo, creo en una autocrítica justa y constructiva, con la simple y mera intención de encontrar algo positivo en una nube dañina y adversa, en la que el antimadridismo y sobre todo el periodismo de nueva cuña a conseguido echar raíces y envenenar un ambiente que parecía inalterable.

Y es que son los culpables de muchos de nuestros males, han conseguido distorsionar la realidad de una manera deleznable y mezquina, han sido los encubridores de las mayores estafas deportivas que hemos padecido y se están aguantando, y lejos de intentar encontrar algo de dignidad en sus actuaciones y colaboraciones, dan una vuelta de tuerca más y se convierten en los jinetes del Apocalipsis.

Soy consciente de que caímos en Copa del Rey contra el Leganés justamente y de una manera vergonzosa, que vamos cuartos a 19 puntos de los primeros pero con un partido menos en una liga a la que nos abandonamos demasiado pronto, hechos que no se ocultan y sin embargo se mencionan con la única intención de no repetir los errores cometidos, pero hay circunsatancias que rodean todo que chirrian demasiado.

Se le atiza mucho a Zinedine y su manera de llevar la plantilla, al rendimiento de ese equipo A y B que han bautizado los periodistas demostrando su nivel intelectual del que gozan, y hasta la planificación del presidente, pero en Valencia vivimos probablemente uno de los mejores y más justos arbitrajes en muchísimo tiempo, y que si se hubiera hecho desde que comenzó la temporada de esta forma tan justa, objetiva e imparcial, quien sabe donde estaríamos ahora.

Es verdad que en algunos partidos en los que hemos perdido puntos las decisiones arbitrales no han sido determinantes, pero en los otros si, y de una manera muy decisiva, lo de Mestalla fue un órdago a la honestidad y la imparcialidad, algo a lo que muchos no están acostumbrados y les cuesta digerir con dignidad.

Eso le pasó a un informador mal acostumbrado y predispuesto a que al Madrid siempre le ninguneen y menosprecien, a tal punto que le llegó a preguntar a Marcelino técnico valenciano por el robo que habían sufrido, ROBO, dijo la palabra robo, tras dos penaltis claros y justos señalados a favor de los blancos.

La pena es que 24 horas después en el Camp Nou y tras presenciar un arbitraje que no tiene justificacion posible, ningun medio haya tratado de que manera más deleznable evitaron la victoria de un Alavés que no se merecia todo lo que le pasó, un gol con la mano, una falta que acabó en gol precedida de fuera de juego, y una mano en el area del Barcelona que no se pitó.

El periodismo esta en sus últimas, no queda ni uno solo con una pizca de decencia y moralidad para denunciar realmente los hechos que se están consumando, demuestran que sus recursos son limitados y que el único camino que cogen para intentar no ahogarse en sus miserias es centrarse en el Madrid, al que le tienen una envidia inusitada.

Es justo pedir y exigir al Madrid que vuelva ha ser el del año pasado, es preciso reclamarles mucho más de lo que han dado hasta ahora, es lícito reivindicar que se lo dejen todo en el campo y hasta un poquito más, pero no es menos cierto que en muchas ocasiones sin factores externos de tal calibre los resultados habrían sido otros, o tal vez no, lo que está claro es que con decisiones imparciales no hubieran creado ni tantas dudas ni tantas suspicacias.

Hala Madrid y nada más.

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