La Crónica. Real Madrid 0-0 Betis. Partido de guante blanco, por @elcarrildel2

Real Madrid y Betis han empatado (0-0) en el partido correspondiente a la Jornada 38 del Campeonato Nacional de Liga de Primera División, disputado en el Estadio Santiago Bernabéu.

El Betis venía a Madrid con los deberes hechos, campeón de Copa y a falta de un punto para confirmar la quinta posición. El Madrid con la cabeza puesta en París, el pensamiento en la posibilidad de la Decimocuarta Copa de Europa.

El tiempo tampoco acompañaba. Calor, mucho calor, excepto para don Carlo Ancelotti, que no se desprendió del chaleco azul que le ha traído hasta aquí. Estamos en tiempos de cábalas, de costumbres, de manías, y hasta de filias y de fobias.

Muchos niños con sus padres en las gradas, con olor y sabor a primer día de los chavales en el Santiago Bernabéu. Las generaciones van pasando, no así los valores del Madrid, que se mantienen inalterados porque son inalterables.

Decía el tifo del inicio que el Madrid siempre vuelve. Un aficionado veterano me dijo en su momento que el Madrid nunca vuelve porque nunca se va.

Militao preció despejar ciertas dudas que había levantado en los últimos encuentros. Formó con Nacho, que a su eficacia habitual une en su plenitud futbolística la elegancia.

En el medio, Kroos, Casemiro y Modric. En punta, Rodrygo, Benzema y Vinicius. Volvió a deleitarnos Vini Jr con su fútbol de calle, rebelde, imprevisible y maravilloso. Por cierto, parece que Vini y Militao han ido al mismo peluquero, dos por uno. Marcelo, que se incorporó al juego en el minuto 68, en medio de una ovación atronadora, regañó con el suyo hace ya mucho tiempo. Ahora que se habla de su posible continuidad una temporada más, debiera el Presidente incluir una cláusula al respecto.

Por cierto, y ya de pasada, cinco brasileños en el equipo: Marcelo, Militao, Casemiro, Rodrygo y Vinicius.

Camavinga, que se llevó un pelotazo de Vini, estuvo enorme lo que le tocó jugar, cuando salió en lugar de Toni Kroos. Valverde volvió a poner picante cada vez que arrancó, recordando el vértigo que se siente cuando despega un avión transatlántico.

Jugó sus últimos minutos como madridista Isco Alarcón, un futbolista exquisito, y como tal, siempre discutido por la grada, que ya sabemos que es el sino de los artistas en la pradera del Bernabéu, una grada que siempre pareció sentir mayor apego por los futbolistas de bragueta que por los de arte. En esto parece coincidir la afición blanca con lo afirmado en su día por Juncal: “el dinero para los artistas, la gloria para los de bragueta”. Eso, excepto que seas karim Benzema, y lo mismo te da un Victorino que un Juan Pedro para poner el Bernabéu boca abajo y salir a hombros y que el personal vuelva a casa Concha Espina arriba imitando sus regates y sus remates.

Comenzó la tarde con un pasillo doble. Primero, del Madrid al Betis Campeón de Copa, y luego de los béticos al Madrid Campeón de Liga. Lo dicho, la clase y el buen gusto se tienen o no se tienen, eso no lo enseñan en ninguna escuela. Ovación de gala a Joaquín, al que solo le faltó amenizar las pausas de hidratación con un par de chistes para haber pasado a los anales.

Final del partido. Nadie parece tener prisa por marcharse en este cierre de temporada en el Santiago Bernabéu. Carletto y sus futbolistas agradeciendo a la afición su apoyo y su cariño. Por delante, la batalla de París, la que puede ser la noche más hermosa. Allí estaremos todos, codo con codo, espalda contra espalda, luchando hasta el final, que sabido es, y así ha vuelto a quedar acreditado esta temporada, que un madridista no se rinde jamás.

Buenas tardes a todos. HALA MADRID.

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