Stieler, el reglamento y la cofradía, por @elcarrildel2

Pasmados se quedaron anoche los cofrades en el minuto 17 del partido entre la Atalanta y el Real Madrid. No se le ocurre nada mejor al colegiado alemán Tobias Stieler que aplicar el reglamento, y mandar a la caseta con roja directa al defensor italiano que evitó una ocasión manifiesta de gol con su falta sobre Mendy.

¡Manos a la cabeza, gritos al cielo, así gana el Madrid, atraco, atraco!, risas, risitas y risotadas, la charanga que sale a desfilar sin demora, prietas las filas.

Algún aventajado habla de “jugada fronteriza”, de “sí pero no”, todos claman por la no consulta al VAR. A pesar del tiempo transcurrido (sesenta y cinco años de competición) salir a Europa sigue dejando a muchos con la boca abierta, perplejos, sorprendidos de las cosas que ocurren al norte de los Pirineos. Han vivido algo inaudito en España: un colegiado que aplica el reglamento a rajatabla, de manera correcta, más allá de que sea el Madrid el que se queda con un futbolista más sobre el césped. ¡Y ojo, en el minuto 17, incomprensible para los que mantienen que en los primeros minutos no se pueden pitar penaltis a favor del Madrid, y que en el primer tiempo no se deben sacar tarjetas a sus adversarios, pero no por mala fe, simplemente para no estropear el espectáculo!

Claramente lo dijo Gasperini al final. Se cargan el fútbol. Quizás podría haber hablado de los motivos por los que su equipo solo tiro una vez a puerta en noventa y tres minutos, o por qué se colgaron del larguero sus diez futbolistas en la mejor tradición del “catenaccio”, y se dedicaron a jugar el patadón y tente tieso.

Quizás nos podría haber hablado Gasperini del plantillazo innecesario, gratuito, con toda la pinta de intencionado, de su portero al bajo vientre de Vinicius, y que perfectamente podría haber supuesto una tarjeta roja al guardameta.

Quizás unos y otros nos podrían haber hablado de la variante táctica de Zidane, introduciendo a Isco en el once titular, y cómo la misma desdibujó desde el pitido inicial el juego de los italianos, un ciclón que ayer no fue capaz del más mínimo de los soplidos, al punto que Courtois (con ese uniforme rosa que tan poco me gusta) vivió una de sus noches más plácidas en la portería.

Se reivindicó el malagueño. No sabemos cuándo le dijo Zizou que salía de titular, ni el tiempo que empleó en colocarse el moño. Hoy tocaba contar que Zidane claudicó ante un futbolista que el entrenador francés ha humillado, según su docto saber y entender, repetidas veces. Ya saben ustedes aquello del viento cambiante y la nubosidad variable.

Casemiro, que volvió a estar imperial, no jugará el partido de vuelta, por una tarjeta vista a raíz de una falta innecesaria. No he visto a ningún cofrade hablar de exageración en la misma, ni de “jugada fronteriza”, ni de bisoñez del colegiado alemán. El mismo silencio que con el penalti de hace unos días en Valladolid.

Y si en Valladolid la televisión hizo lo que pudo para que no nos enteráramos del asunto, ayer no tuvo a bien repetir la jugada del minuto 45, ese remate de no sabemos quién que Gollini repelió con el pecho. Debe ser que era una “jugada fronteriza” y no mereció para el realizador mayor atención.

Por cierto, los comentarios de don Álvaro Benito, ex jugador y entrenador del Real Madrid, para no olvidarlos nunca. Con sinceridad, debo decir que no tendrá cabida en la sección “uno de los nuestros”.

Buenas tardes a todos. HALA MADRID.

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