Sobre Sergio Ramos y las obsesiones, por @elcarrildel2

Pasó el Madrid como un huracán por El Sadar, goleando y jugando un fútbol de alto nivel durante setenta minutos, y de lo único que nos habla el cofrade jefe, cuatro editoriales en tres días, es de la entrada de Sergio Ramos a un contrario. Según su docto saber y entender, el central de Camas debía haber sido expulsado ipso facto, pero no del terreno de juego, sino de España y del fútbol. La de Ramos ha sido, para el caballero, la madre de todas las entradas, no ha habido ninguna antes ni parece posible que vaya a haber otra en la posteridad que la supere en cuanto a brutalidad. La obsesión de algunos con el Madrid está alcanzando un punto de paroxismo digno de mayor estudio.

De las seis ocasiones (dos goles) del Real Madrid en ese primer tiempo nada nos dice (sabido es que lo que les interesa a los cofrades es el fútbol). De rondón, para disimular, nos habla del penalti a Modric, pero nada nos dice del que se hizo sobre Bale (y su correspondiente tarjeta al defensor) que terminó con el gol de Isco. Por el plantillazo de Nacho Vial a Valverde, sin balón de por medio, a diferencia de la mencionada de Ramos, pasa de puntillas, para olvidarse de la entrada por detrás de Iñigo Pérez a Lucas Vázquez (minuto 80) y que por menos Modric vió una tarjeta roja en Vigo. Siempre venimos a terminar en la nubosidad variable.

El cuento, caballeros cofrades, ya no cuela. Ahora que el Madrid es líder, advierten algunos del lamentable estado por el que atraviesa el arbitraje español desde hace ya muchos años. Parece que los desatinos arbitrales han aparecido de repente, hace unas semanas, exactamente las que lleva el Madrid encabezando la clasificación. Ahora va a resultar que la mejor liga del mundo ya lo es menos, que ya vienen diciendo los cofrades que eso del VAR es un mal invento, que no solo nada soluciona sino que agrava la problemática.

Andaban tan contentos con sus alabanzas a los de siempre, cuando aparece Federico Valverde para revolucionar la liga. El día que averigüen quién ficha en el Madrid, las campanas todas tocan a rebato. Mientras algunos andan buscando un nueve desesperadamente, Jovic marca un gol de bandera, de ariete puro. Dicen de Zidane que es tozudo. A ver si va a resultar que también con lo de este chico va a tener razón. Ni un comentario tampoco de Ferland Mendy, ese desconocido que se ha hecho con el puesto de titular en el lateral izquierdo, y que es un muro infranqueable en defensa y va sumando cada día más en ataque. Lo mismo a este chico le ha fichado el mismo que contrató a Valverde. Y la cofradía sin enterarse.

Ahora se viene Reinier, la última joya brasileña, para jugar en el Castilla. Veremos qué ocurre, quizás lo mismo que con Vinicius, al que querían defenestrar y ha dejado a todos tirados en el suelo a base de carreras supersónicas y recortes inverosímiles. Lo mismo da. Mientras de pasada mencionan a Rodrygo, y con Isco Alarcón resucitado, Modric de capitán general del medio campo, con Casemiro de jefe de operaciones, imperial Benzema (132 asistencias de gol, récord histórico del Madrid), siempre les quedará Gareth Bale como recurso último y desesperado.

En fin damas y caballeros, que hay discursos que ya no cuelan, que las obsesiones de algunos están demasiado vistas como para que causen efecto, que la jerarquía de Ramos es indiscutible y que el Madrid es líder con autoridad y jugando muchos minutos muy bien al fútbol, por mucho que le pese a tanto vendedor de humo como anda suelto por los alrededores del fútbol español.

Buenas tardes a todos. HALA MADRID.

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