Reivindicación de Marcelo, por @elcarrildel2

Salía la parroquia extasiada el miércoles del Santiago Bernabéu, tras el hat trick de Rodrygo Goes al Galatasaray. Lógico y normal. Da toda la impresión (si bien habremos de tratar el caso con la prudencia debida y necesaria para un futbolista de apenas dieciocho años) de que una estrella ha nacido, y de que su luz va a ser capaz de alumbrar cientos de noches de fútbol en el Estadio Santiago Bernabéu, cuyo firmamento ha sido ya testigo de las gestas futbolísticas de los más grandes de este apasionante juego.

En medio de esta vorágine, me van a permitir que me detenga en otro futbolista, de larga trayectoria en el equipo, trascendente tantos partidos, necesario siempre, de nombre Marcelo Vieira da Silva. Criticado sin medida por muchos que no parecen ser capaces de ver más allá de lo superficial, las evidencias desmoronan sus ataques a un futbolista grandioso, descomunal, con una capacidad decisiva de influir en el juego del equipo.

El miércoles, sin ir más lejos, los dos primeros goles del equipo, anotados por Rodrygo, nacen de dos servicios espléndidos del lateral. Probadas quedaron las palabras de aquel crítico antiguo que decía que no es lo mismo marcar goles rodeado de pasadores de primer orden, que de contrarios. Lo confirmó, en su día, Hugo Sánchez, excelso goleador, que contó con los centros de Michel desde la derecha, y de Gordillo desde la izquierda, para anotar, a primer toque, muchos y muy bellísimos tantos.

Porque una cosa es centrar (lo que hace Marcelo) y otra pegar pelotazos al área. Porque se trata de aparecer por sorpresa (lo que hace Marcelo) y no de estar, de tener técnica individual para pasar y desmarcarse, dando salida al balón y continuidad a la jugada (lo que hace Marcelo), de recibir de tu defensa o del medio centro en la línea del centro del campo y proyectarse hacía delante (lo que hace Marcelo) y no de devolver el balón al defensa central, para volver a empezar sin haber avanzado un solo metro ni dar profundidad al juego.

En medio de todas estas virtudes, aparece quien alega que Marcelo no defiende. Quizás debieran ver el partido de cuartos de final de la UCL 2016-17 contra el Bayern en el Bernabéu, para que tomen nota de lo que es defender, eso sí, con conocimiento del juego. O esa combinación con Di María para el gol de Cristiano en la final de Copa de 2011.

Reivindico a Marcelo. Trece temporadas en el Real Madrid, segundo capitán del equipo, 523 partidos, 42 goles, infinidad de asistencias, 4 Champions, 4 Mundiales de Clubes, 4 Ligas, 3 Supercopas de Europa, 2 Copas del Rey, 2 Supercopas de España, Plata en los Juegos Olímpicos de Londres y Bronce en Pekín con su selección, con la que ha jugado en 58 ocasiones, 6 veces en el once ideal de la FIFA.

Lo único malo de Marcelo es que los años no pasan en balde para nadie, y él camina ya por los 31, con muchas horas de vuelo en partidos y compromisos de altísimo nivel y máxima exigencia. El miércoles hubo de retirarse en el minuto 41, por problemas musculares. Una lástima. Pocos ven el fútbol de manera tan clara como el 12 del Madrid.

Buenos días a todos. HALA MADRID.

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