Recuerdo y elogio del ausente, por @elcarrildel2

Me van a permitir que comience mi artículo citando la letra de una canción de un renombrado culé, como Joan Manuel Serrat, a manera introductoria. No hay nada más bello que lo que nunca he tenido, nada más amado que lo que perdí, nos decía el de Barcelona en su canción “Lucía”.

Viene el anterior párrafo a cuento por lo insufriblemente pesados que se han puesto algunos, desde hace algunas semanas, con aquellos futbolistas que, por una razón o por otra, que a la postre lo mismo nos da ya, han abandonado el Real Madrid en recientes tiempos pasados.

Aprovechando el mal momento que está atravesando el equipo, el grupo de emboscados que estaban esperando a Zidane, ponen en funcionamiento al máximo nivel sus ventiladores, para esparcir su resentimiento, y echar en cara al entrenador francés sus decisiones.

Confunden algunos ser del Madrid con ser de un determinado futbolista o de un determinado entrenador, que en un momento concreto de su carrera, con mayor o menor fortuna, haya podido recalar en nuestro Club. Craso error. En su caso, no se cumple esa vieja máxima de que el escudo está por encima de todo y de todos, y de que el Madrid es más grande que cualquiera de sus miembros, sean estos presidentes, directivos, entrenadores, futbolistas o aficionados.

Por desgracia, algunos aficionados no lo han entendido. Pueden presumir de llevar muchos años con el carnet entre los dientes, lo que nos les hace ser mejores madridistas que otros. Pueden alardear de ir siempre al Bernabéu, y no hace falta reiterar hoy aquí lo que pensamos, y así lo hemos manifestado siempre, acerca de algunas actitudes que se observan en las gradas de nuestro estadio.

Mirar hacia atrás, en busca del que estuvo pero ya no está, por grande que haya podido ser, no conduce a ningún sitio, sino al callejón sin salida de las polémicas inútiles y el refuerzo de aquellos que buscan su sitio al sol en el perjuicio y el ataque al Real Madrid.

Vivimos en y del presente, y si a algún lugar debemos mirar, es al futuro. Jugar en el Madrid es un privilegio, y una exigencia de máximo nivel, continua, permanente, de todos los minutos de todos y cada uno de los partidos. Y, seamos claros, hay quien no está capacitado para soportar día tras día, minuto a minuto, esa presión.

Historias de futbolistas que han tenido que abandonar el Club, por motivos ajenos al propio fútbol, aunque esas circunstancias hayan repercutido en su rendimiento de manera más o menos decisiva, todos conocemos unas cuantas. Así pues, no nos hagamos falsas cruces, ni nos mostremos sorprendidos o perplejos por el desempeño de algunos en estos últimos tiempos.

Los profetas, los que todo lo saben, los que pretenden ningunear a los que están argumentando que los que se fueron eran mejores, los que no respetan a quienes han dejado, a lo largo de los años, su impronta de bien hacer en este Club, flaco favor nos hacen. Deben meditar sus actitudes por un momento, y preguntarse a quien benefician con las mismas. Mucho me extrañaría que encontrasen a alguien más que a nuestros enemigos y a ellos mismos.

Buenas tardes a todos. HALA MADRID.

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