Ramos, los mitos y los ritos, por @elcarrildel2

No hace falta ser muy avispado para saber que Sergio Ramos es un mito del Real Madrid, un jugador que ya está en la historia del Club y en el imaginario de los aficionados blancos como uno de los futbolistas más grandes que han formado parte de nuestra historia.

A partir de esa aclaración, y más allá de la polémica creada por sus partidarios y detractores, que haya quien se centre en los ritos para atacar al Real Madrid y a Florentino Pérez es, no por inesperado, absolutamente demagógico, me atrevo a decir que hasta ridículo.

Aquellos a los que les ha parecido impropia la ceremonia de despedida, deberían explicar cómo lo hubieran hecho ellos. Quizás hubieran requerido al Gobierno un día de fiesta nacional, o tres días con las banderas a media asta en señal de duelo, incluso puede que solicitasen la presencia de la compañía de honores del Ejército del Aire para dar realce y distinción al acto.

Viene a mi mente la máxima de aquel personaje (dama o caballero) que dejó escrito: “en tiempos de crisis, los inteligentes buscan soluciones, los inútiles culpables”.

Y a eso se han entregado algunos, que han dedicado su jornada laboral a echar la vista atrás, y a contarnos cómo se despidieron del Club una serie de futbolistas que dejaron su impronta, que marcaron una época de la historia de nuestro Club.

Y así, podemos remontarnos a don Alfredo Di Stéfano, seguir con Pirri, Butragueño, Michel, Fernando Hierro, Fernando Redondo, Juanito, Figo, Mijatovic, Casillas o Raúl. Fíjense los años que han pasado de todas ellas, y todavía no han acertado a definir los que todo lo critican siempre cómo habrían despedido ellos a tan insignes jugadores.

Tenemos que insistir una vez más. No debemos los madridistas seguir la corriente a estos sujetos que ningún bien persiguen para la institución. En su ánimo únicamente está enturbiar la vida diaria del Madrid, emponzoñar las reacciones de los aficionados, de manera que de el Club la sensación de inestabilidad e ineficacia que beneficie sus espurios intereses. Y debemos advertir una curiosidad: los mismos que piden, exigen, todos y cada uno de los días una renovación de la plantilla, ahora critican la salida de Sergio Ramos del Club. Llamativo sin duda.

No van a lograr con sus escritos y sus discursos que el Madrid baje del pedestal en el que se encuentran sus más destacados futbolistas, entre los que Sergio Ramos García ocupa, desde hace ya muchos años y muchos partidos, un lugar de privilegio.

Inolvidable es su gol en Lisboa para la consecución de la Décima, o los dos tantos que anotó en aquella jornada gloriosa de Munich, en la que el fútbol del Madrid iluminó la noche de Baviera, de Alemania y del mundo entero del balompié. Y así podríamos estar hablando hasta los 671 partidos, los 101 goles y las 39 asistencias que jalonan el paso de Sergio Ramos por el Real Madrid.

Agua pasada no mueve molino. La insistencia de algunos, en la rueda de prensa de ayer al mediodía del camero, en buscar culpables, denota sus verdaderas intenciones. También en la comparecencia supo estar Sergio Ramos colosal, haciendo gala de la caballerosidad y el señorío de un madridista auténtico, sin recovecos, de verdad.

Mantuvo Ramos que volverá. Mientras eso ocurre, bueno será dedicar a Sergio aquella frase tan hermosa que el madridismo guarda para sus más grandes mitos: “Pase lo que pase, estés dónde estés, siempre serás uno de los nuestros”.

Buenas tardes a todos. HALA MADRID.

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