Ojeadores, una momia y un aprendiz de brujo, por @elcarrildel2

Apostolaba el domingo en el diario culé que se edita en Madrid un conocido articulista sobre los mediocampistas que, siendo del Madrid, están sentando cátedra en otros clubes, debido a la testarudez de Zinedine Zidane. Según sus doctas palabras, los futbolistas cedidos hubieran sido la solución a todos los problemas del equipo, la autopista a una victoria tras otra, la conquista ya en este mes de septiembre de todos los títulos de la presente temporada.

Que muchos confunden las churras con las merinas es algo conocido y hasta reconocido. Otros se lían con una columna de prensa, que creen un banquillo, y se piensan que es lo mismo ganar ligas a golpe de comentario mientras tomamos el mañanero café con churros en el bar de la esquina, que ganarlas tras disputar treinta y ocho partidos en la primera división. Nunca han faltado los aprendices de brujo en esta España nuestra.

Tampoco los ojeadores. Que el Madrid ficha a Vinicius, rápido sacan a colación a Robinho. Que se determina ceder a Ceballos y a Odegaard, craso error. Eran los dos imprescindibles. La plantilla eran ellos dos y veintitrés más. Que Hazard está gordo lo sabíamos todos, menos los que fichan en el Madrid (a los que no conocen ni en el propio Madrid, que tiene su aquel). Más vigente está aquel viejo axioma que dice que, tratándose del Madrid, el mejor futbolista es el que no ha venido, o el que ya se fue, pero jamás de los jamases los que están.

Llegará el momento en que el futuro se hará presente, y entonces veremos a estos ojeadores sabelotodo girar como las veletas en días ventosos, para contarnos el petardo que han pegado, con la camiseta del Madrid, los imprescindibles de hoy.

Que no juega un futbolista, pidamos para él continuidad, diez, cien, mil partidos, a ver si le coge el aire al equipo. Mientras, al que si juega, le zurramos la badana por no irse de nadie; en caso de que sí se vaya, pues le tildamos de chupón. Que un delantero pasa al compañero, debería haber tirado él a puerta. Que tira y falla, es por no pasarla. Que tira y la mete, un churro, la flor de Zidane. Que se quedan Bale y James y que además juegan, pues a decir qué es a pesar de Zizou.

Que no juega Modric, ponemos el grito en el cielo, ¡otra cabezonada de Zidane! Que si lo hace, un despropósito que un futbolista de treinta y cuatro años sea el que tiene que solucionar los problemas de juego del equipo.

Lo malo de todo lo anterior es que hay aficionados que se lo siguen creyendo, algunos a pies juntillas, y dan mayor credibilidad futbolística a cualquier hablador que a quien ha ganado once títulos sentado en el banquillo de Chamartín (como primer entrenador nueve, como segundo dos). Al fin y al cabo, Zidane se metió a entrenador para que sus hijos jugasen en el Madrid.

En fin damas y caballeros, que tuvo a bien la momia reaparecer pontificando urbi et orbi sobre los males del deporte español. Menos mal que Rafa Nadal, tenista insigne, madridista ilustre, hizo un requiebro al destino y nos permitió cerrar el día a lo grande, con ese sentimiento tan especial y tan nuestro de las copas al aire y los triunfos grandes.

Buenas tardes a todos. HALA MADRID.

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Mil Gracias !!!!

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