Mirarse en el espejo, por @elcarrildel2

Todo lo que nos ha quedado, si nos atenemos a leer, escuchar o ver la prensa deportiva eapñaola estos dos últimos días, ha sido Cristiano mirando su corte en el ojo tras marcar el sexto gol del Real Madrid.

Nada que nos extrañe. Los cofrades ya nos tiene avisados de que a ellos lo que les gusta es el fútbol. Seguramente, ese fue el motivo por el que el Sr. Meana le preguntó a Zidane, en la rueda de prensa posterior al partido, si era más fácil dejar en el banquillo a Isco en lugar de a otros. Zinedine, que es un señor con educación y buenas maneras, se limitó a decir que la pregunta le parecía extraña.

Luego ya vendrían las encuestas científicas, y las disquisiciones filosóficas de aquellos que van un paso más allá, y buscan las auténticas entrañas, los vericuetos más recónditos del fútbol, y sueltan filípicas dignas de reflexión, análisis y estudio en alguna facultad de esas de renombre. No descarto que a algún aventajado le dé la mirada de Cristiano para hacer esa tesis doctoral que tiene pendiente, y cuya nota no bajaría de sobresaliente cum laude.

Son ciudadanos estos capaces de escribir un artículo a partir de un pase a medio metro, de elevar a los altares a aquel capaz de dar un giro de trescientos sesenta grados con un balón en los pies sin marearse, de mirar hacia otro lado cuando el infractor es de su bando, o de jalear a un delantero que hace de las malas artes y el engaño al colegiado su principal virtud futbolística. A la vez, elevan sus puños y sus gritos al cielo, pidiendo justicia divina, para un tipo que ha pedido un espejo para ver el tamaño y profundidad de un corte en su cara.

Para estos caballeros, el fútbol es otra cosa. Ellos, en su lugar, se habrían levantado del suelo como si nada, se habrían limpiado con la manga la sangre que salía a borbotones de su herida, y hubieran seguido jugando, como hacían aquellos futbolistas de épocas pretéritas, de balones de cuero con costuras y medias bajadas, que al fin y al cabo las espinilleras son un invento moderno y contraproducente.

Que Cristiano se mire en el espejo el tamaño y profundidad de su herida es, para algunos, un atentado al fútbol y a sus valores eternos e inmutables. Sin querer profundizar, pero respondiendo a la candente actualidad: ¿conocen ustedes a alguna persona que, tras hacerse una herida, no se mire la misma?

En fin señores, que con espejo o sin espejo, el Real Madrid ingresó el año pasado, según informa Deloitte, 675 millones de Euros, apenas 1,5 millones menos que el primero de la lista, el Mancheter United. Esa es la principal fortaleza de nuestro Club, desde la que puede seguir caminando de manera independiente, sin caer en manos ni en manejos de nadie ajeno al Real Madrid. Ahí les duele a muchos, que en su momento se quedaron sin el palco y sin las croquetas que tanto les gustaban.

Seguramente Cristiano les debiera prestar el espejo. Para que se miren en él, reconozcan sus pecados, hagan propósito de enmienda, y cumplan la penitencia.

Buenas tardes a todos. HALA MADRID.

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