Mbappe tendrá que esperar, por @elcarrildel2

No ha sido posible, a pesar de todos los esfuerzos realizados por el Real Madrid, cerrar la contratación de Kylian Mbappe. Nada extraño, si tenemos en cuenta quién es el actual club del futbolista.

No queda otra que esperar al 1 de Enero de 2022, si para entonces el jugador no ha renovado su actual contrato con el PSG, que al parecer le ha llegado a ofrecer cantidades astronómicas de dinero por hacerlo.

En ese punto, se ha encontrado hasta la fecha el equipo de París y sus propietarios con la horma de su propio zapato. Piensan estos que el dinero lo es todo, que todo lo puede. Expectantes quedamos ante el pulso que se avecina en los próximos meses.

Precisamente por lo anterior, debía saber el Madrid que el asunto no iba de ofrecer 160, 180 o 200 millones de euros por el traspaso. No era cuestión económica, entre otras cosas debido a que el PSG es uno de los denominados “clubes-estado”, una de cuyas características principales es que su devenir no se ajusta de manera estricta al habitual tráfico de las sociedades mercantiles al uso.

Tampoco la UEFA parece tener nada que decir al respecto, en función del denominado “Fair Play Financiero”, o juego limpio económico, que debe regir las cuentas de los clubes de fútbol de Europa.

Que en estos tiempos de enormes dificultades para toda la actividad económica mundial, un club haya sido capaz de incorporar a sus filas, y a sus nóminas, en un solo mercado, a futbolistas de la talla de Sergio Ramos, Lionel Messi, Donnarumma o Achraf, sin que sus cuentas se resientan es, cuanto menos, llamativo, y más aún en una liga como la francesa, que no es precisamente la más potente de Europa, y que alberga un número importante de clubes con problemas económicos significativos.

No debemos obviar tampoco la vertiente social del asunto. No parece ser un tema de importancia para el propietario del club parisino el asunto de la opinión pública, tan fuerte y presente en los países europeos, cuyas compañías y empresas de todos los sectores tienen la denominada “Responsabilidad Social” como tema prioritario en su comportamiento diario.

Muy tocada ha quedado precisamente esa responsabilidad ante la sensación de prepotencia demostrada por los dirigentes del PSG, algo que debe preocuparnos a todos. Es todo el fútbol el que queda marcado por esa actuación, y no solo aquellos que han acreditado un imperial desprecio por los deseos de alguien que ya ha rechazado en varias ocasiones renovar un contrato de trabajo.

Podríamos hablar hoy aquí de la actuación del Real Madrid con respecto a dos futbolistas: Raphael Varane y Martin Odegaard. Ambos manifestaron al Club, cada cual con sus motivos, sus intenciones de marchar a otros equipos, de buscar nuevos horizontes para su vida profesional. El Real Madrid, haciendo gala de su sempiterno señorío, ha accedido a dejar marchar a ambos, tras llegar a un acuerdo económico justo para todas las partes. Es la diferencia entre unos y otros, entre un Club histórico conocedor de los códigos de este deporte y respetuoso con la voluntad y la libertad de elección de las personas, cargado de títulos y respetado en todas partes, y otro que únicamente puede hacer gala de una inacabable cuenta corriente y de una soberbia solo presente en los nuevos ricos.

Buenas tardes a todos. HALA MADRID.

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