Los profesionales y los aficionados, por @elcarrildel2

Sorprenden a algunos las declaraciones de Raúl González Blanco a un periódico de Barcelona, en las que asegura que es un profesional, y que como tal podría fichar por el FC Barcelona en el futuro, un tiempo, añade, que nadie conoce.

Nada que reprochar a don Raúl. Como buen profesional, y muestras sobradas ha dado de serlo, todo dependerá del tamaño del cheque que le ofrezcan. Allá cada cual. Pero a partir de ahí, muy señor mío, lo que no procede es que haga usted alarde de madridismo. Usted fue un contratado por el Real Madrid, para el que marcó un buen número de goles, por los que cobró una cantindad ingente de millones. Aquí paz y después gloria, para usted la suya y para el Madrid la que le corresponda.

Y por cierto, no sea pretencioso. Eso de que volverá al Madrid cuando corresponda, será si los socios se lo permiten, que me temo que después de su deambular por La Liga como embajador, de sus comentarios televisivos en los clásicos y sus declaraciones últimas, tampoco va a ser tan fácil. La razón es sencilla: usted es un excelente profesional, que se mueve por intereses parece ser que exclusivamente económicos, mientras que los aficionados nos movemos por sentimientos. Ya dijo don Lorenzo Sanz (en frase que ya he repetido, pero que vuelve a estar de rabiosa actualidad), que hay dos clases de madridistas: los que lo son cobrando, y los que lo somos pagando. Y al final, lo que es la vida, viene a resultar que mandamos los que pagamos, seres anónimos que no marcamos goles ni ganamos ligas ni champions, pero contribuimos con nuestro esfuerzo y dedicación a que la bandera del Madrid lleve nada menos que ciento quince años ondeando al viento de la historia.

Se vuelve usted a equivocar, don Raúl González Blanco, como antes lo hicieron otros, y otros lo seguirán haciendo en el futuro. Podríamos citar aquí y ahora otro buen grupo de futbolistas que han puesto su profesionalismo por encima de los sentimientos. No lo voy a hacer. Eso sí, espero y deseo que, si alguna vez las cosas les van mal (Dios no lo quiera) no llamen a la puerta del Madrid (tampoco sería la primera vez que ocurre) para que les socorran y ayuden. Si llegase ese momento, espero que tengan el coraje de seguir siendo tan excelentes profesionales como proclaman.

En cualquier caso, siempre nos quedará el consuelo, a los aficionados, de ver las palabras, actitudes y hechos de otros en los que, siendo tan profesionales como usted, si caló el madridismo y el orgullo único de portar su escudo, cualidades que no han perdido al colgar las botas. Sin ir más lejos, ahí está el ejemplo de esta misma semana de Pedja Mijatovic, el gol de la séptima, que se ha negado a enfundarse la camiseta del FC Barcelona, ese por el que usted no tendría, en el futuro, ningún inconveniente en fichar.

Entenderá usted, don Raúl, los motivos por los que hay gentes a las que el tiempo agranda, y gentes a las que el tiempo borra del imaginario colectivo. Es la dicotomía entre profesionalidad y sentimientos. Aquella suele ser temporal, estos eternos. Quizás por eso, Roma nunca pagó traidores.

Buenas tardes a todos. HALA MADRID.



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