Los merodeadores y los antiácidos, por @elcarrildel2

Andan los merodeadores del Santiago Bernabéu al acecho, presta la daga para asestar el golpe definitivo a Santiago Solari, que no termina de encontrar la fórmula de la fiabilidad y la línea constante del juego y del resultado.

Deja constancia por escrito de su estupor algún desesperado por el penalti que señaló el colegiado a favor del Madrid. ¡Menuda osadía en estos tiempos que corren! ¡Nevera para Gil Manzano! Para Sevilla, el domingo, don Alejandro Hernández Hernández, por si no teníamos suficiente con el Sr. Munuera Montero. Para el VAR, se anuncia al Sr. Undiano Mallenco. Un alivio para los merodeadores.

Marcó Vinicius un gol de mucha enjundia (tras haber dado el segundo, luego de un robo de balón y pase de…Benzema), que algunos han querido ocultar con mal disimulado enfado, al igual que el debút de Brahim Díaz, recién aterrizado. Los profetas ya nos advierten que estrellarse es muy fácil, y que mejor hubiera hecho el chaval quedándose bien resguardado a la sombra de Pep, en los grises días de Manchester. Sienten como un temblor en sus piernas de que el chico, ensalzado sin mesura por ellos mismos, pueda triunfar en un Madrid que carece de director deportivo, y que ficha por pulsiones y caprichos del presidente, por una autopista de más o un túnel de menos.

Son los mismos que aluden al equilibrio y al orden y a la táctica y al libro gordo de las jugadas ensayadas, prietas las filas, impasible el ademán, el que se mueva no sale en la foto. Son los de la posesión y el tiqui taca y el rondo eterno y la vuelta y la revuelta, el fútbol a lo ancho y los fusilamientos al amanecer de los que osan lanzar un contraataque fulgurante.

Son los que zurran la badana a Benzema por indolente, y se fijan más en el fallo de Bustinza que en la visión de karim para llegar al balón antes que el portero. Son los mismos que ven antes los huecos que deja atrás Marcelo que su castigo a las defensas contrarias cuando se proyecta en ataque (quien lo haya olvidado, que vuelva a ver la jugada del gol al Bayern en el minuto 109). Son los mismos que apelan a la furia, y a la entrega, y a la lucha, pero jamás al fútbol.

Ya advirtió hace muchos años John B. Toshack sobre aquellos que corrían (y corren) como pollos sin cabeza, pero no le debieron entender bien, claro que sería por el acento. Lo confirmaría un tiempo después José Miguel González Martín del Campo (suena Michel), cuando le comunicó a Ricardo Gallego (el soso) que él iba a la Ciudad Deportiva (a la antigua) a jugar al fútbol, dicho lo cual ya nunca gozó del beneplácito de los merodeadores.

Son los mismos que no dejan de preguntar a Solari por qué no juega Isco Alarcón, y que en lugar de orientar las cámaras de televisión al juego las dirigen al aparcamiento, y hacen de la marcha de un futbolista lesionado antes del minuto noventa una novela de cuatrocientas páginas.

Afirma el cofrade jefe que el Madrid le metió tres al Leganés B, por menospreciar el partido de Odriozola, o de Reguilón, o de Fede Valverde, o de Keylor Navas (que tuvo cuatro intervenciones de mucho mérito), incluso de Dani Ceballos o del mismo Vinicius y hasta de Nacho Fernández (todos ellos, siete futbolistas nada menos, titulares indiscutibles del Madrid en la presente temporada).

El pase a cuartos de la Copa del Rey parece haber quedado encarrilado, para disgusto de los merodeadores. A ver si después de todo, este 2019 recién comenzado va a ser, para estas damas y caballeros, otro año de antiácidos.

Buenos días a todos. HALA MADRID.

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