Las prisas nunca fueron buenas consejeras, por @elcarrildel2

Es el titular de este artículo uno de los muchos refranes que hacen referencia a las prisas y sus consejos. Como queda bien claro su significado, tampoco hay que abundar más en él.

Viene lo anterior a cuento porque empiezo a detectar, en los impacientes habituales, las prisas para cambiar todo y a todos. Desde el presidente al cuerpo técnico, pasando por la totalidad de los futbolistas del equipo, exceptuando, quizás, a Isco Alarcón, que lleva unos partidos a un nivel excepcional, y tirando del grupo de manera encomiable.

Pero ojo, que no se confíe el malacitano, que a la más mínima muestra de flaqueza, la cofradía de la impaciencia le da el boleto de salida y se quedan tan frescos. Cierto es que hay futbolistas que están acreditando no pasar por su mejor momento, y que sus acciones nos llevan en ocasiones a desesperarnos, y a reclamar a Zidane medidas drásticas.

Como, por otra parte, y según las cuentas aprobadas en la última Asamblea General, parece ser que hay efectivo en la caja, es el momento de sacar la chequera, para por una parte abonar despidos, y por la otra cambiar al grupo amplio, inmenso, de jugadores que no están dando la talla.

Esto no es nada nuevo en el Madrid, si bien en estos tiempos parece que es más, teniendo en cuenta todos los antimadridistas agazapados que estaban esperando como agua de Mayo (o incluso ya casi de cada mes del año) una mala racha para sacar a relucir toda su bilis en contra de los nuestros.

Una vez más, me permito, desde esta columna, apelar a la sensatez y a la tranquilidad. Como siempre lo hago, además, desde la máxima exigencia a los nuestros, poniendo por delante las decepciones que estamos sufriendo ante su mal momento todos los madridistas. Pero de ahí a sacar la guadaña y empezar a cortar cabezas a diestro y siniestro, a derruir por enésima vez el Bernabéu y a disolver el Club para siempre jamás, va un abismo sideral, que únicamente los cizañeros profesionales pueden desear que se ponga en práctica.

Señores: calma y perspectiva. Cierto es que la Liga se ha puesto complicada. Cierto es que el miércoles en Wembley el equipo se mostró incapaz de responder al empuje y al brío del Tottenham Hotspur, pero de ahí a pensar que el Madrid es una patraña, apenas un simulacro de equipo, va un abismo insondable.

He comenzado con un refrán, y me voy a permitir terminar con otro: las prisas, para los delincuentes y los toreros malos. Estamos en noviembre. No nos queda otra, a los madridistas de verdad, que ponernos detrás del equipo, y animar para que con nuestro empuje los jugadores sean capaces de reaccionar y de volver a la senda del triunfo primero, y del buen juego, si se puede, después.

Girona y Wembley son pasado, doloroso, pero pasado. Toca mirar al futuro, al próximo choque ya, alentar y llevar en volandas a los nuestros. Es labor de todos sacar esto adelante.

Buenos días a todos. HALA MADRID.

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