La suerte para el que no sabe, por @elcarrildel2

Años y años dando vueltas a tácticas, esquemas, teorías, alineaciones, jugadores…intentando saber quién ficha en el Madrid, alabando hasta la saciedad a los que fichan por otros lares, y de golpe y porrazo, una eliminatoria de champions de por medio, todo se va al garete. Nos dice la cofradía que todo es una cuestión de suerte: la buena para unos, siempre los mismos, y la mala para otros, auténticos gafes.

Da igual el 4-3-3 que el 4-4-2, que juegue uno o que juegue el otro, que lo hagas de local o de visitante…si hablamos de Zinedine Zidane y del Madrid, con la suerte de inseparable compañera, lograrán los mayores éxitos, y se sobrepondrán a los mayores males y a los más grandes desafíos. Es la famosa ya flor de Zidane.

Por contra, si hablamos de otros entrenadores, a los que hace tantísimo tiempo se rindió la cátedra de manera incondicional, es únicamente la mala suerte la causante de sus fracasos (algunos ya tan repetidos que empiezan a ser norma habitual) y desdichas.

Es lo que tiene edificar discursos sobre cimientos de demagogia. Que no se sujeta por ningún lado, y cuando luego, cualquier equipo te da un revolcón de aupa, se empiezan a caer caretas y a desnudarse discursos, y no queda otra que mentar a la suerte, en este caso la mala, para explicar tantos días, semanas, meses…incluso años, de loas desmedidas, de elogios desmesurados, de rendiciones incondicionales a un estilo y a un juego que no era ni más ni menos bueno (o malo) que el resto de otros, demonizados, eso sí, no por ellos mismos, sino por zurrar la badana a quien lo ponía en práctica.

Y así podemos certificar que los principios (como ya apuntó Groucho Marx) son variables. Tienen los señores catedráticos unos, hasta que dejan de ser útiles; entonces, sin pestañear, los cambian por otros. Que hablamos de árbitros, pues hablemos de Mateu Lahoz, no de Aytekin. Que hablamos de dominar partidos, pues hablemos de lo mal que lo hizo el Madrid el primer tiempo en Nápoles, y no de otros repasos sin paliativos sufridos por otros en sus encuentros.

Se van cayendo, una tras otra, las caretas, y los argumentos fatuos y artificiales. Van quedando retratados los que pretenden vender una verdad que es la suya pero que no es la verdad. Y mientras eso ocurre, la historia va poniendo a cada uno en su sitio, más allá de cuentos y falsedades.

De cara al sorteo de cuartos, ya han empezado los graciosos a poner en solfa las condiciones del mismo. Anoche, ya soltó su primera lágrima algún llorón que no ha sido capaz de ganar alguna final (de las escasas a las que han llegado, cierto es). Veremos qué ocurre, y los emparejamientos del mismo. La realidad es que solo hay un equipo al que nadie quiere. Y les aseguro que no es por su suerte, sino por su historia plagada de éxitos y títulos. Porque como alguien dijo, “la suerte para el que no sabe.”

Buenas noches a todos. HALA MADRID.



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