La mano que mece al Madrid, por @elcarrildel2

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Sabido es que el fútbol es una actividad cambiante, voluble, que en apenas cuarenta y ocho horas, la distancia entre dos partidos, puede llevarte del cielo al infierno o viceversa.

Digo lo anterior como advertencia, que ya conocemos a todos esos “nerviosos” que están agazapados a la espera del más mínimo tropiezo para llenar internet de tweets, preparar el auto de fe y encaminar las excavadoras hacia el Santiago Bernabéu, dispuestos a derribar el estadio hasta los cimientos y a continuación disolver el Club. Fue Sergio Ramos el que dijo que en fútbol no conviene sacar mucho el pecho después de una victoria, porque cuarenta y ocho horas después te lo pueden hundir.

Dicho lo anterior, yo a lo que vengo hoy aquí es a hablarles de Carlo Ancelotti, a la sazón entrenador del Real Madrid, muy cuestionado durante toda la temporada, atizado sin piedad tras el 0-4 del clásico, y ahora reconocido a la fuerza tras dar una soberana lección táctica a Pochettino primero, y hace un par de días a Tuchel, precisamente dos entrenadores del grupo de salvadores que nos mencionan continuamente los portadores del relato, esas damas y caballeros que tan mal nos quieren, y a los que algunos que se definen como madridistas dan pábulo de manera incomprensible.

Sabido es que, para algunos, el mejor entrenador del Madrid es el que no ha venido o el que ya se marchó, nunca el que está. En este sentido, ver el trato recibido por Zinedine Zidane, tras su trayectoria en sus dos etapas en el banquillo del primer equipo como máximo responsable, aclara a la perfección lo que quiero expresar. Desde decir que “Zidane es uno que pasaba por ahí”, o “Viene de empatar contra La Roda”, o que “entrenaba al Madrid para que jugaran sus hijos”, cualquier improperio ha valido para denigrar al entrenador que nos llevó a ganar tres Copas de Europa seguidas.

Nada nuevo pues la persecución inmisericorde a Carletto. Un tipo que lleva entrenando desde 1992, que comenzó en los banquillos como segundo nada más y nada menos que de Arrigo Sacchi, que es primer entrenador desde 1995 (ascendiendo a la Reggiana a la Serie A), que ha pasado por Parma, Juventus, AC Milan, Chelsea, PSG, Real Madrid, Bayern Munich, Napoli, Everton y de nuevo Real Madrid.

Ha disputado la Champions con cinco equipos: Juventus, AC Milan, Chelsea, PSG y Real Madrid. Como entrenador, nada menos que 1215 partidos dirigidos, con 708 victorias (66%), y tan solo un 19% de derrotas (229 encuentros). Si nos centramos en la Champions, 181 partidos, 102 victorias, 41 empates y 38 derrotas (21%).

Como jugador, Ancelotti ganó 3 Ligas de Italia y 2 Copas de Europa (1989 y 1990). Como entrenador, ha ganado las ligas de Italia, Inglaterra, Francia y Alemania (y va camino, Dios lo quiera, de ganar la española en las próximas semanas). A más de esos campeonatos domésticos, ha ganado tres Champions (AC Milan en 2003 y 2007, y Real Madrid en 2014). Sumadas a las dos de jugador, cinco entorchados, algo solo al alcance de unos pocos privilegiados del deporte fútbol.

Afirmo con rotundidad que una trayectoria como la suya merece un respeto. ¡Claro que Carletto puede equivocarse!, faltaría más, hasta a negarle esa posibilidad podíamos llegar. En ese sentido, muy fresco tenemos el clásico en el que su planteamiento fue erróneo y nos llevó a sufrir una severa derrota, que en cualquier caso no puede descalificar el resto de su trabajo, sus doce puntos de ventaja al segundo clasificado de la liga, y sus brillantes planteamientos en el partido de vuelta contra el PSG o en el de ida contra el Chelsea en la Copa de Europa.

Estemos tranquilos, que diría Florentino Pérez. Apoyemos a los nuestros, no demos aire ni hagamos seguidismo de los que siempre hablan mal del Madrid y de sus integrantes. Confiemos en los nuestros, demos el apoyo a los que están, y no pensemos en los que es posible que vengan o en los que ya se han marchado.

Dicen que fue Goethe el que escribió aquello de “ladran, luego cabalgamos”. Además, obligado es hacerlo juntos. Estamos cerca de la meta, demos un último empujón a los que nos tienen que llevar a pasar su línea en primer lugar, que no nos distraiga nadie con falsos fuegos de artificio ni retorica vana.

Buenas tardes a todos. HALA MADRID.

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