La Jerarquía, por @elcarrildel2

No he encontrado mejor palabra que defina la presencia de Eder Militao en la alineación del Real Madrid. Con apenas veintitrés años (Sertaozinho, Estado de Sao Paulo, Brasil), en el momento que tuvo una oportunidad la agarró fuerte con todas sus ganas, para no volver a soltarla hasta el momento presente.

Y mira que su fichaje despertó las chanzas y los chistes malos de los cofrades habituales, que por enésima vez acreditan un desconocimiento supino, casi lacerante, de futbolistas, equipos y competiciones. Una exageración los cincuenta millones que pagó el Real Madrid por su traspaso al Oporto, que se apuntó una plusvalía de cuarenta y seis, pues había pagado el club portugués únicamente cuatro al Sao Paulo. (Permitan la disgresión, pero si esta operación la hace otro que usted y yo sabemos, no les quedan al coro de palmeros habituales autopistas para llevarle a hombros de un extremo a otro de la Península Ibérica).

El caso es que Eder Militao no solo ha formado una pareja de superior categoría en el centro de la defensa del Madrid con David Alaba, sino que a su actitud futbolística superlativa une una aptitud que le va a convertir, si es que no es ya, en líder, en estandarte, en banderín de enganche cuando las circunstancias lo exigen. Y no es fácil subir ese escalón, en un equipo en el que juega rodeado de gentes como el mismo Alaba, veterano de mil batallas, Carlos Henrique Casemiro, Toni Kroos, Luca Modric o Karim Benzema, por citar a los más veteranos, que sabido es que la veteranía es un grado.

Han quedado relegados al olvido todos los nostálgicos del pasado, que andaban a la expectativa de qué ocurriría tras la salida de Sergio Ramos y Raphael Varane el último verano.

Aquellos que sigan mis artículos, o mis intervenciones en el podcast de El Quinto Grande, conocen bien mi opinión acerca del jugador francés. Clase exquisita, tanta como falta de liderazgo, que se notaba sobremanera los días que se ausentaba Sergio Ramos.

Y viene a resultar que los líderes del equipo suelen ser las gentes que juegan en el centro de la defensa, o en el puesto de medio centro. ¿Por qué? Pues muy claro, porque juegan siempre de frente, ven el campo y el despliegue del equipo en su totalidad. Por contra, los mediocampistas, delanteros o incluso los laterales en sus incorporaciones al ataque, se ven obligados a jugar de espaldas en muchas ocasiones.

Suele mandar el jugador más retrasado, y no solo lo vemos en el fútbol, también en el baloncesto con el base, o en el fútbol americano con el quarterback (que traducido al español sería Mariscal de Campo).

Y hoy me voy a permitir reivindicar a defensas centrales de la talla de José Emilio Santamaría, Pachín, Pedro de Felipe, Goyo Benito, Manolo Sanchís, Fernando Hierro, Cannavaro o Sergio Ramos, incluso Nacho Fernández, un seguro a todo riesgo. Y ya puestos, quiero citar a Beckenbauer, Passarella, Baresi, Figueroa, Bobby Moore, Sammer, Koeman, Puyol, Heredia, Chumpitaz, Desailly, Ruggeri, Rudy Krool, Fabían Ayala, Matthaus, Terry o Scirea. Y termino con un tipo barbudo, holandés de nombre Bernardus Adriaan “Barry” Hulshoff, que en mis más tempranos recuerdos era una barrera infranqueable para los nuestros en aquellos años setenta del siglo pasado que vieron dominar al Ajax el fútbol europeo.

Tiene Eder Militao carrera y retos por delante, para los cuales acredita cada partido que está sobradamente preparado. Ya de paso, convendría saber de una vez por todas quién ficha y quién traspasa en el Madrid, por aclararlo y para que se sepa, que decía la canción.

Buenas tardes a todos. HALA MADRID.

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