La cláusula del miedo, el gato y Odegaard, por @elcarrildel2

Celebra la cofradía que el Madrid ha decidido eliminar la denominada «cláusula del miedo» en los contratos de cesión de todos sus futbolistas. Craso error, desde mi punto de vista. Ya estoy viendo el jolgorio de los cofrades como se le ocurra a un cedido marcar un gol al Madrid, sobre todo si es en el Bernabéu, y ya si vale para puntuar, organizan un desfile con banda de música.

No he visto demanda similar a la misma cuestión a ningún otro club, que parece que la mencionada cláusula se la inventó el Madrid. En medio de todo esto, se le ocurre al bueno de Martin Odegaard hacer un gol, un buen gol, un gran gol, al Mallorca el pasado domingo, y ¡ para qué queríamos más! Los mismos que crucifican a cualquier futbolista del Madrid por fallar un regate o disparar dos centímetros desviado, ponen en marcha el carrusel de alabanzas al futbolista noruego, que de manera incomprensible ha sido cedido en lugar de hacerle titular fijo en el once de Zidane.

Es la repetición por enésima vez de la vieja canción: el mejor futbolista es el que no ha venido, o el que se ha marchado. Un desprecio en toda regla a los que están, que son en definitiva los que nos tienen que llevar a los triunfos y a los títulos. Veremos si llegado el día en que Odegaard regrese al Bernabéu, si es que regresa, los que hoy le elevan a la santidad no le muelen a críticas al primer fallo.

Y mientras nos acordamos de los ausentes, Karim Benzema sigue sumando goles. Ya lleva 150 en su haber, lo que le sitúa en la séptima posición de goleadores históricos del Madrid, por detrás de Cristiano, Raúl González Blanco, Alfredo Di Stefano, Carlos Alonso «Santillana», Hugo Sánchez y Pancho Puskas.

Vistas las cifras (está a seis de Puskas y a catorce de Hugo), puede que termine la temporada en sexta posición. Sería bueno para el Madrid, y debiera serlo también para él. Sin embargo, y por desgracia, no creo que pueda el bueno de Karim desprenderse del apelativo de «gato» con el que le bautizó José Mourinho en su momento.

Un Mourinho que ha vuelto a sobrevolar (agitado por esa prensa deportiva de la que tanto -y mal- hablamos pero a la que algunos creen a pies juntillas como si lo que cuentan fuesen verdades reveladas y no intereses creados) el firmamento madridista. Ha bastado un empate para que los fantasmas agiten sus alas, y regresen a campar a sus anchas por Concha Espina y aledaños.

James volvió a la titularidad. Fue sustituido por Zidane en la segunda parte, retirándose en medio de una estruendosa ovación. En tiempos pretéritos hubiesen aflorado los pañuelos, agitados por los aficionados. Una bonita costumbre perdida a estas alturas de la historia. La reclamó por última vez Hugo Sánchez, el día de su magnífico gol de «huguina» al Logroñés, sin darse cuenta de que los pañuelos de papel habían sustituido a los de tela, que eran los que volaban magníficos y magnánimos al cielo del Bernabéu, para ratificar éxitos incuestionables y abrir puertas grandes de gloria eterna a futbolistas y goles inolvidables.

Buenas tardes a todos. HALA MADRID.

P.D. Hace público el Madrid el parte médico de James Rodríguez. Rápido, un aventajado de la demagogía dice que dos años en el Bayern y no se lesionó nunca. Consulto con Transfermarkt, que informa que James estuvo de baja en el cuadro bávaro 170 días y se perdió 25 partidos.

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