Jugar al límite, por @elcarrildel2

Apela el entrenador del Celta, el argentino Antonio Mohamed, a aquello tan viejo y tan tópico de dejar dentro del terreno de juego lo que en el ocurra. Premisa falsa, demagogia barata, engaño, fraude. Planteó el domingo su equipo un partido alejado del reglamento, dejando atrás al fútbol, recurriendo a aspectos que nada tienen que ver con el deporte.

Cierto es que nada de lo anterior hubiera sido posible sin el beneplácito del colegiado del encuentro, don Alberto Undiano Mallenco, un pésimo árbitro al que no parece justo pedir una mejora en su último año en activo. Cualquiera que haya jugado al fútbol mínimamente, sabía que la entrada de Maxi Gómez sobre Casemiro era de lesión. El Sr. Undiano lo despachó con la señalización de falta. El VAR, que ya hizo mutis por el foro en el Camp Nou (entrada de Luis Suárez a Nacho), pasó también por encima de esta jugada.

Por si fuera poco lo anterior, vimos el plantillazo de Hugo Mallo a Greth Bale, al que dejó renqueante para el resto del encuentro. Tampoco voy a decir nada del golpe en la rodilla a Odriozola, en una de sus penetraciones, ni el fair play con el que los jugadores locales acometieron las consecuencias de su juego antirreglamentario.

Prefiero quedarme con el partido de Karim Benzema. Una noche más, el futbolista francés acreditó su clase, y su extraordinario momento de forma. Dos goles de altísima escuela, y un nuevo clinic de desmarque, de arrastre de defensas, de apertura de huecos y carriles. Hora es de que sus méritos sean reconocidos de manera unánime por el madridismo, tan proclive a añorar a los que no han venido o a los que se han marchado, en lugar de poner en su verdadero escalón a los que están.

Por ver a un futbolista como Benzema en la noche de ayer, es por lo que se paga una entrada a un estadio, y no por ver el planteamiento de Antonio Mohamed, alguien debiera recordárselo al técnico argentino. Ceballos tomó el relevo de Casemiro. Estuvo el sevillano acertado en su misión, moviendo el balón con acierto y velocidad, y culminando su noche con un derechazo a la escuadra que hizo temblar la portería toda.

Como Bale quedó renqueante, tuvo Lucas Vázquez que asumir la función de lateral izquierdo, pues también Reguilón tuvo que abandonar por lesión la cancha. No está el coruñés en su mejor momento, si bien hay que agradecer su polivalencia y su espíritu de servicio.

De Sergio Ramos y que sea él quien lance los penaltis ya se ha hablado de sobra en esta casa. No me voy a repetir. El caso es que el de Camas se ha amigado con Panenka, y los penaltis con parón siguen entrando. Eso es lo único importante.

Vi al final un saludo frío entre Florentino Pérez, que dio el paso al frente, y don Abel Caballero, como si la culpa de los males de Balaidos no fueran de quien son y de nadie más, y el reglamento no dijera lo que dice, y las borrascas que entran en Galicia por el Océano Atlántico no fueran de sobra conocidas.

Se aprieta la liga señores. Solari se queda, cuatro partidos, cuatro victorias, quince goles a favor, dos en contra. Algunos cofrades ya han empezado a sudar.

Buenos días a todos. HALA MADRID.

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