Globe Soccer Award, Butragueño e Infantino, por @elcarrildel2

Veo una de las fotos de la entrega de los premios Globe Soccer Awards. Me llama poderosamente la atención que junto a Butragueño recogiendo el premio al Real Madrid como mejor Club del Siglo XXI (de lo que llevamos de él, que ya veo a algunos malintencionados lanzando sus chistes fáciles), aparece el Presidente de la FIFA, don Giovanni Vincenzo Infantino.

Lo digo porque mientras las fuerzas inmovilistas y reaccionarias del planeta fútbol, han apuntado sus cañones contra Florentino Pérez y sus palabras en la Asamblea de Compromisarios acerca de una denominada Superliga Europea, el Sr. Infantino se pone en la foto justo al lado del Buitre.

Creo que podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que la foto no tiene absolutamente nada de inocente. Es un serio aviso para que algunos navegantes despistados anoten por dónde van a ir los derroteros del fútbol en los próximos tiempos. De ahí el nerviosismo incontrolado de algunos que han saltado a la arena para, con formas y maneras dramáticas, anunciar tiempos apocalípticos si el fútbol no sigue los caminos por ellos marcados.

Sabido es que desde hace tiempo mantienen una sorda disputa el Sr. Infantino, esto es la FIFA, y el Sr. Ceferín, esto es la UEFA. Y parece ser que cada cual ha escogido a sus amistades, y ya que cada cual juzgue el nivel de peligrosidad de las mismas.

Lo malo para ellos es que, si analizamos con frialdad los datos, muy poco parece haber logrado la UEFA del Sr. Ceferin para poner orden y concierto en los denominados clubes estado, o en la llegada cada vez más frecuente de adinerados personajes a la propiedad de los clubes. Gentes que, en su mayoría, no parece que tengan el fútbol ni el deporte ni siquiera el club adquirido, como su principal preocupación.

Si nos centramos en España, y vemos la evolución de la liga en los últimos años, no da la impresión de que hayan sido sus actuales gestores, con don Javier Tebas al frente, capaces de acortar distancias, en cuanto a ingresos e influencia, con la Premier inglesa, ni de impedir que algunas de las principales figuras se marchen a jugar campeonatos donde reciben mejor trato fiscal y mediático.

Bajo esas realidades incontestables, pretender que el suyo es el camino de perfección, el del futuro y el del progreso, suena a excesivo y pretencioso. Que nuestra presencia en las grandes citas europeas de clubes (semifinales y finales de Champions) ha caído en picado en los últimos años es indiscutible. Querer, por parte de esos dirigentes, que nos conformemos con premios menores y segundones como la Europa League suena a chiste de día de los inocentes.

Fue don Santiago Bernabéu el que se adelantó a su tiempo, con la construcción del Estadio que lleva su nombre, en unos tiempos muy complicados, pero consciente de que era necesario un terreno de juego capaz de acoger a un ingente número de espectadores, pues era la asistencia de público la principal fuente de ingresos.

Fue don Santiago Bernabéu el que se empleó a fondo para la creación de la Copa de Europa, competición que cambió radicalmente el rumbo del fútbol. No puede el Real Madrid perder ese espíritu emprendedor y pionero que nos ha traído hasta aquí, convirtiéndonos por el camino en el mejor y más grande Club de la historia.

Dice el refrán aquello de “renovarse o morir”. Algunos no lo entienden. Luchan a brazo partido para que nada cambie, para que todo siga igual, para seguir mandando en el edificio, aunque este amenace ruina inminente.

No tienen futuro, ni casi presente. La realidad solo es una, la diga Agamenón o su porquero.

Buenas tardes a todos. HALA MADRID.

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