El VAR es un dichoso engendro, por @elcarrildel2

Ampollas ha levantado en la cofradía la impecable actuación del VAR en el partido del pasado sábado entre Betis y Real Madrid.

De “dichoso engendro” lo califica don Alfredo Relaño en el diario AS, para luego añadir, en esas formas de retorcer el lenguaje que tanto gustan a algunos, que el VAR propició la expulsión de Emerson (ojo, no su acción de falta flagrante sobre Jovic cuando ya este se presentaba absolutamente solo delante del guardameta), y descubrió el penalti de Bartra sobre Mayoral. Eso está mal, hubiera sido mejor que ambas acciones pasasen desapercibidas, como el penalti que no se pitó a Mendy en la primera jornada, y del que nada han tenido a bien hablar.

Mantiene el caballero que el VAR acertó por mirar con lupa. Nueva falsedad. El VAR, al frente del cual estaba el Sr. González González (al que don Alfredo califica de quisquilloso) se limitó a hacer bien su trabajo. Eso, ya se ve, molesta y mucho a algunos, que vivían mucho mejor en el barullo y el capricho, el enredo y el oscurantismo, el secretismo y el dedazo, el amiguismo y el colegueo.

Algunos, sin ruborizarse, ponen por escrito que prefieren que el árbitro se equivoque, esto es, que la injusticia se produzca, y que de esa manera campe a sus anchas por las campos de fútbol la sospecha de la manipulación.

El VAR es el siglo XXI, y no el “subproducto de la iniciativa de un grupo de conjurados que tratan de reinventar el juego y lo lían todo cada poco”. Lo malo, o lo bueno, es que ya dice el refrán que dime de qué presumes y te diré de qué careces. Los que la llevan liando varias décadas acusan de eso mismo a los que pretenden poner orden y concierto, modernizar un deporte que había caído en el desprestigio por los desaciertos repetidos, algunos tan clamorosos que se hacían difíciles de entender, y (casi) siempre en la misma dirección. Los protagonistas de esos errores, eran respaldados, apoyados y justificados en sus equivocaciones por dirigentes y periodistas que no parecían responder a los intereses generales, sino a los suyos propios.

El Sr. González González no saboteó ninguna función. Ejerció su trabajo con honestidad meridiana. El VAR no solo no ha hecho prisionero al fútbol, sino que lo ha liberado de todos aquellos que lo querían solo para ellos. La tecnología arrincona cada día más a esa vieja escuela de las medias verdades y los intereses particulares.

El viejo truco de abrir los micrófonos para magnificar los pitos a Cristiano o a Bale o a cualquier otro, y cerrarlos para minimizar los aplausos, ha pasado a la historia. Resulta que un “Pepe marca gol”, es anunciado a bombo y platillo en una emisora como “Pepe mátalo”. La tecnología obligó a rectificar tan grosero disloque unos minutos después.

Manifestaba Sergio Ramos que el VAR unas veces te da y otras te quita. La cuestión, en cualquier caso, no es esa. El VAR, bien utilizado, ni quita ni da , simplemente interviene para que el reglamento del fútbol se cumpla de manera escrupulosa por todos y cada uno de sus participantes. A partir de ahí, que cada palo aguante su vela, y cada futbolista sus acciones.

Buenas tardes a todos. HALA MADRID.

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