El «lunar» del verano, por @Aleelmadridista

Estábamos haciendo un buen verano. Bueno, mejor dicho “estamos” realizándolo. Prefiero escribir en presente, antes que en pasado. Esto ha sido lo que me sucedió al enterarme de la venta de Marcos Llorente al Atlético de Madrid. Me generó tal confusión, que me hizo olvidar los grandes fichajes que ha realizado nuestro club. ¿Por qué me pasó esto? Pues sinceramente, porque me duele esta noticia.

La verdad es que fastidia. Se puede que decir que indigna. El “hijo del lechuga”, como lo llama José Antonio en nuestros podcast, es un jugador que no era titular en el Real Madrid, como dicen muchos. Estos afirman que es una buena venta debido a que se saca 40 millones por un suplente. No obstante, considero que esos mismos se olvidan de que Marcos Llorente la temporada pasada demostró tener nivel y valía para hacerse con un hueco en el once titular del Real Madrid. Y si no, para tener más minutos de los que dispone con Zidane.

Además de irritarme esta salida porque me parece un auténtico jugadorazo, me parece una broma de muy mal gusto vendérselo al Atlético de Madrid, que, aparte de ser un rival directo en las competiciones, es nuestro eterno rival. Y no solo eso, queridos lectores. No hace falta recordar cuáles fueron sus respuestas cuando el Real Madrid se interesó por jugadores como Agüero o Falcao. Por tanto, esta facilidad para que los vecinos de la capital se lleven a uno de los nuestros nunca la entenderé.

Amor. Palabra. Son dos conceptos muy importantes, que en el mundo del fútbol cada vez se están perdiendo más. Ya no queda ni orgullo ni sentimiento por tu club. Al igual que no comprendo la venta por parte del equipo, no me explico como Marcos Llorente, canterano del Real Madrid, quiera irse al Atlético de Madrid. Obviamente, deduzco que se quiera emprender nuevos retos, pero con los vecinos, ¿En serio? Eso jamás lo comprenderé. Bueno, miento, si me lo explico, percibo que todo se basa en el dinero. Qué pena…

Desde aquí no le puedo desear suerte a Marcos Llorente. En ese club, lo siento, pero va contra mis principios. Le deseo que le vaya mal vestido de rojiblanco. Le querían muchos equipos, y se fue al menos oportuno, él sabrá. Gracias por los servicios prestados, y no te queda otra que cerrar al salir. Hoy, a pesar de que dispondrás de más minutos en el Metropolitano, creo que Marcos Llorente ha dado un paso atrás en su carrera deportiva. El tiempo dictará sentencia, aunque lo que deja claro, es que, cada vez queda menos amor por la camiseta del club que te cría y te forma como persona. Una vez más, me repito: Qué pena.

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