Eder Gabriel Militao, por @elcarrildel2

Hubo un tiempo no muy lejano, en el que el grupo de los agoreros impacientes, amigos de cambiar todo y a todos cada quince días, anunciaron orbi et orbe que Eder Gabriel Militao no valía para el Real Madrid.

Poco les importaba que el jugador apenas tuviera veintiún años, que viniese de otro país, y que a su juventud uniera las dificultades de integrarse en un plantel como el del Real Madrid, y su exigencia máxima, absoluta, en todos y cada uno de los minutos de juego.

Se le achacaba, como a tantos otros, su elevado coste, nada menos que cincuenta millones de Euros, cuando apenas un año antes el Oporto se había hecho con sus servicios por la cantidad de cuatro millones de Euros. No anduvo en esta ocasión al quite Juni Calafat, quizás debido a que sus búsquedas se centraban en otros caladeros alejados de los que ocupan los defensas, quizás debido a que no es posible estar en varios sitios a la vez.

Fue en el equipo portugués en el que Militao abandonó su posición de defensa lateral derecho, en la que había jugado en su club de origen, el Sao Paulo brasileño, para ubicarse en el centro de la defensa. Se adaptó a él de manera magnífica, hasta asentarse en la titularidad. Sus destacadas actuaciones le llevaron a formar parte de la selección brasileña absoluta, con la que participaría en la Copa América 2019, saliendo campeones de la misma.

Anunció el Madrid su contratación en marzo de 2019, con fecha de incorporación a final de esa temporada. A su llegada a nuestro Club, se encontró por delante con una pareja de defensas centrales absolutamente consolidada. Nada más y nada menos que Sergio Ramos y Raphael Varane. Junto a ellos, la presencia de otro defensa colosal, Nacho Fernández.

Sobraron unos pocos minutos de juego del futbolista, un 14 de Septiembre de 2019, en que debutó con nuestra camiseta sustituyendo, en el minuto 60 de juego, a Sergio Ramos en encuentro frente al Levante, para que los perfectos, aquellos que nunca se equivocan, los que todo lo saben, sentenciasen al jugador con sus frases lapidarias, definitivas, incuestionables.

Por fortuna, no se hicieron eco de las mismas los responsables técnicos del Club. Mantuvieron su fe en Militao, que en esta temporada 2020-21, tan accidentado en cuanto a lesiones y enfermedades para los nuestros, ha demostrado toda su valía, el absoluto acierto que supuso su contratación para nuestras filas.

Formando tandem con Nacho Fernández, ha aportado una seguridad y una firmeza a la zaga que no se veía hacía ya mucho tiempo. Sin un solo fallo, sin un resquicio, Nacho y Militao han sabido dar la cara en todo momento. Y atravesando por partidos grandes, de los de verdad, en los que aparecen aquellos futbolistas que no solo no se arrugan, sino que son capaces de crecerse ante las dificultades.

Velocidad, anticipación, garra, coraje, valentía, colocación, temple, cualidades todas ellas imprescindibles en un defensa, y que Eder Gabriel Militao ha sabido poner de manifiesto un encuentro tras otro desde que Zidane le otorgó la titularidad.

Por supuesto que nos alegramos por Militao, pero aún más por el Madrid, que en estos días de futuro incierto para alguno o algunos, ha descubierto a un defensa central extraordinario, un jugador al que por su edad le quedan muchos años por delante para hacerse un hueco en la nómina de grandes futbolistas del Real Madrid.

Buenas tardes a todos. HALA MADRID.

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