De Haaland y Puskas, por @elcarrildel2

Leo que Haaland, el delantero noruego al que tantísimo bombo y platillo están dando los medios deportivos españoles, hace cada día trescientas flexiones y mil abdominales. Parece ser que eso está muy bien, que es un mérito, que machacarse en el gimnasio es lo que da o quita para ser un excelente futbolista.

Se extienden este tipo de noticias, a la vez que desaparecen aquellas que nos hablen de la importancia de la técnica y de la táctica, del conocimiento del juego como máximo exponente del buen futbolista.

Yo siempre había escuchado que la diferencia entre los buenos futbolistas y los otros radica precisamente en eso: en su capacidad de entender el juego, de ver por dónde va a transcurrir la próxima jugada, de anticiparse a las decisiones que va a tomar el contrario. Esa es la razón por la que algunos puestos cobran especial relevancia en todos los equipos: los defensas centrales capaces de iniciar la jugada de ataque o de anticiparse al delantero contrario para cercenar el peligro sobre la portería propia; el medio centro, la auténtica brújula del equipo, sin cuya correcta dirección todo lo demás no puede funcionar bien.

Luego ya, el resto serían los especialistas. Los interiores, los extremos, los laterales, el delantero centro, el portero…todos ellos se mueven al ritmo que marca el medio centro del equipo, al que no se reclama cuántas flexiones o abdominales ha hecho, sino cuantos pases buenos a dado, o cuantas jugadas favorables ha iniciado para su equipo.

El fútbol son los controles de balón y los cañonazos de Pancho Puskas, la visión del juego de Alfredo Di Stefano, la conducción de balón majestuosa de Fernando Redondo, el toque leve y sutil de Emilio Butragueño, el salto imperial de Santillana, el cambio de ritmo de Luka Modric, la oportunidad de Hugo Sánchez, la zancada poderosa de Uli Stielike o de Antonio Maceda o de Federico Valverde, los reflejos felinos de Miguel Ángel o Paco Buyo, la capacidad de anticipación de Carlos Henrique Casemiro… y así podríamos ir citando hasta llenar varias páginas de tantos y tantos otros que han dejado su sello y su impronta en el Madrid.

Y que se me entienda que no denigro a aquellos que han hecho del gimnasio un lugar casi de culto, que Cristiano Ronaldo siempre estará en nuestra mente, pero elevar a la categoría de máximo mérito de este juego el aspecto físico no creo que sea ni justo ni acertado. Pero comenzar las alabanzas por las flexiones y los abdominales, a mí al menos me parece sospechoso.

Y ojo al dato, que diría el clásico, que no estoy enfrentando la preparación física con la táctica y con la técnica, pero sí digo que la primera está al alcance de casi todos nosotros, mientras la segunda y la tercera quedan reservadas para los privilegiados.

Por eso precisamente, un futbolista con técnica individual y conocimiento táctico, aunque no sea un portento físico, es capaz de sobrevivir y de encandilarnos con su juego. Por contra, los que hacen de la fortaleza física su bandera, su primer argumento, su razón de ser, suelen pasar de manera fugaz por los equipos, dejando apenas unos leves recuerdos en los aficionados. Seguro que a todos nos vienen a la mente algunos nombres de este tipo de futbolistas.

Buenas tardes a todos. HALA MADRID.

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