Con lo que nos han dado, por @elcarrildel2

Unas horas han tardado los embozados habituales, amparados en esta ocasión por nuestra eliminación de la Champions, para salir a los caminos con su mensaje apocalíptico y destructor.

Para ellos, resulta inconcebible que en el instante en que el colegiado del encuentro de Manchester señaló el final del mismo, el madridismo no se echara a la calle dispuesto a emprender el aquelarre correspondiente contra Zidane y los futbolistas, y ya de paso que las excavadoras derrumbasen el Santiago Bernabéu.

Borrón y cuenta nueva, claman desesperados. Si por ellos fuese, tras cada derrota cambiarían el Club de arriba abajo, desde el Presidente hasta el más modesto de los empleados, pasando, con ejemplaridad máxima, por el cuerpo técnico y los jugadores.

Según su docto saber y entender, los mitos, si es que existen, es para ser derribados por la turba impaciente. Condenemos a todos y a todo, solo vale el hoy. Con ellos al mando de las operaciones, el Madrid sería campeón de Liga en Septiembre y de la Champions en Octubre. Habríamos ganado de calle todas las ligas y todas las Copas de Europa celebradas hasta la fecha. El juego del equipo sería excelso, la victoria incuestionable. El contrario, una comparsa necesaria.

Zidane es su último enemigo. Un título cada diecinueve partidos es una minucia despreciable, algo al alcance de cualquier mortal. No puede el entrenador del Madrid equivocarse, ni dudar, ni muchos menos perder un partido. Se han creído la versión que dice que Zizou no pasa de ser un alineador, un tipo que pasaba por ahí tras empatar contra La Roda, y que se dedicaba a entrenar para que sus hijos jugasen al fútbol en el Real Madrid. Su curriculum, tanto de jugador como de entrenador, pura suerte.

Estos individuos desconocen el agradecimiento, la grandeza, las gestas y los gestos. Son esos sujetos que mantienen que cuando pierde el Madrid, es debido a que es muy malo, y cuando gana, es porque el muy malo es el contrario.

Para ellos, el Madrid no ha ganado la Liga, la han perdido otros. Mantienen que la Champions, al fin y al cabo, son cuatro partidos, a más de saber a ciencia muy cierta que Florentino es un mago en eso de las bolas frías y calientes.

¿Sabrán estas damas y caballeros quienes son don Santiago Bernabéu, y don Alfredo Di Stefano, y don Paco Gento, y don Pancho Puskas, y don Amancio Amaro, y don José Martínez “Pirri”, y don Carlos Alonso “Santillana”, y don José Antonio Camacho, y don Emilio Butragueño, y don Paco Buyo, y don Miguel Muñoz, y don Luis Molowny, y don Miguel Malbo, y don Raúl González Blanco y don Iker Casillas (por mucho que la polémica rodease sus últimos tiempos en el Club)…y otros cientos de futbolistas y entrenadores que nos han traído hasta aquí y nos han convertido en el mejor Club de la historia?

¿Conocerán estas damas y caballeros que tremolan la inmediatez como su principal argumento que estuvimos treinta y dos años sin ganar una Copa de Europa, y que en su momento tuvimos que vender futbolistas para pagar las nóminas?

¿Les sonará la época del Madrid de los Garcías, con don Luís de Carlos en la presidencia, en un periodo de transición dificilísimo tras el fallecimiento de don Santiago? Don Luis logró sacarnos adelante, con la ayuda y el empuje de todos, y fuimos capaces hasta de jugar una final de Copa de Europa en París, que perdimos, pero dando la cara siempre, sin bajar los brazos, honrando la camiseta y el escudo en todo momento. Esos son los días en los que emerge el madridismo grande y los madridistas de verdad.

Porque parafraseando a don Alfredo, nadie es tan bueno como todos juntos. Por cierto, ¿sabrán estas damas y caballeros que el Madrid de Di Stefano también perdió una final de Copa de Europa? Sin duda, hubieran aniquilado a aquella generación maravillosa sin pestañear.

Sobran los pesimistas y los bocanegras y los mal intencionados. Como dijo Arbeloa, “cabalgamos juntos, morimos juntos”. En la derrota es cuando se hace necesario sacar a relucir el madridismo, con orgullo y señorío, con humildad y con firmeza máxima.

Hemos celebrado hace escasas fechas la Liga número treinta y cuatro. Unos meses antes salimos campeones de la Supercopa. No nos ha ido bien en la Champions. Es el momento de la reflexión y de la tranquilidad, no de sacar a la luz cuitas personales ni agravios comparativos.

Estamos en agosto, mes sin fútbol, ideal para que algunos se lean, con detenimiento y atención, la historia del Madrid. Porque con la certeza de que lo mejor siempre está por venir, es justo y necesario que rindamos tributo de admiración y de respeto a los que, desde el Seis de Marzo de 1902, nos han traído hasta aquí.

Buenas tardes a todos. HALA MADRID.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies