A propósito del debút del Buitre, por @elcarrildel2

Tal día como hoy, pero de 1984, debutaba Emilio Butragueño con el primer equipo del Real Madrid. Con un 2-0 en contra al descanso, don Alfredo Di Stéfano quitó en el intermedio a Manolo Sanchis y dio entrada en el once al Buitre. En el minuto 60, anotó Emilio el 2-1. Gallego lograría el gol del empate en el 88, y Butragueño derribaría de manera definitiva la puerta que mentaría Camacho tiempo después en el 89, anotando el gol de la victoria de los nuestros.

Desde ese día, Butragueño se hizo con el puesto, relegando al banquillo a otro jugador histórico de nuestro Club como Carlos Alonso “Santillana”. Nada menos que en 463 ocasiones vistió el Buitre nuestra zamarra, anotando 171 goles.

Viene lo anterior a colación por esos comentarios tan extendidos entre una parte de la afición, que reclama oportunidades sucesivas y partidos de aclimatación para veteranos y noveles, a la espera de que terminen cogiendo el ritmo al fútbol y al equipo.

Hace poco mencioné como se hizo con el puesto José Antonio Camacho, anulando a Cruyff. Hoy vemos el caso de Butragueño, que debutaba con apenas veinte años, un marcador adverso, y rodeado de veteranos de la talla de Miguel Ángel, Chendo, Bonet, Sanjosé, Camacho, Ángel, Gallego, Juanito y Santillana. Entre todos ellos supo brillar y dejar su impronta de goleador y futbolista grande Emilio, que respondió con creces al reto que le propuso don Alfredo Di Stéfano metiéndole al campo aquella tarde.

Ese es el camino, no hay otro, el único camino conocido para triunfar en el Real Madrid. Aprovechar la más mínima oportunidad, así sea un partido completo, una segunda parte o los denominados en baloncesto “minutos de la basura”.

Pedir partidos y más partidos en el Madrid para ver si un futbolista cuaja es pedir peras al olmo. Jamás ha ocurrido en nuestra historia, y difícil va a ser que ocurra en el futuro. En el Madrid la exigencia es máxima. No hay tiempo para pruebas ni para fuegos de artificio.

En el Madrid la forma y el aire al equipo se cogen en los entrenamientos y en los amistosos de verano. La competición son palabras mayores. El que lo entienda podrá seguir, el que no lo haga tendrá que tomar el camino de la salida.

Y ojo, no confundamos lo anterior con periodos puntuales de mala forma, por los que atraviesan todos los jugadores en determinados momentos de su carrera.

Podemos hablar de Courtois o de Nacho, de Carvajal o Mendy, de Kroos o de Modric, de Casemiro o de Benzema. Y podemos hablar de Odriozola o de Odegaard, o de Isco o de Hazard (del que por cierto dicen que el Chelsea estaría dispuesto a recomprar a final de temporada), y hasta de Jovic, tan contento y marcando goles en el Eintracht de Frankfurt.

Veo en el Castilla a un tal Sergio Arribas, 19 años, 172 centímetros, zurda de lujo, último pase impecable. Y a un tal Hugo Duro Perales, 21 años, 171 centímetros (los goles que marcó Butragueño), que entiende el juego del delantero centro, y huele el gol medio segundo antes que el resto. Ambos tienen pinta de que, aunque la puerta sea blindada, la echan abajo en cuanto les den un puñadito de minutos. Por cierto, puede que hasta sea casualidad, el Buitre 170 centímetros.

Buenos días a todos. HALA MADRID.

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