A propósito de Jovic. Cara y cruz de los futbolistas balcánicos en el Madrid, por @elcarrildel2

Varios parecen ser los equipos que se han interesado en el fichaje del delantero centro del Real Madrid Luka Jovic, tras una temporada prácticamente en blanco por parte del serbio, en la que además ha tenido actitudes extradeportivas que no han parecido muy acordes con la rectitud y bonhomía que se exigen en el Club de Concha Espina.

A propósito de lo ocurrido, me vienen a la mente una serie de futbolistas balcánicos que han pasado por nuestras filas. De todo hemos podido ver en el transcurso de los años. Desde los triunfadores rotundos, con actuaciones inolvidables para el madridismo, a los fracasos más absolutos.

¿Quién no recuerda el gol de Pedja Mijatovic que nos dio la séptima Copa de Europa tras treinta y dos años de sequía? Por aquella época formó igualmente parte de nuestra plantilla Davor Suker, goleador excelso, elegante, caballeroso siempre, que se marchó del Madrid dejando en los registros cuarenta y nueve goles anotados en tres temporadas y una Copa de Europa en las vitrinas.

Si miramos por el envés, nos podemos encontrar a gente como Robert Prosinecki, que llegó con vitola de gran estrella, fichado por Ramón Mendoza, que fue un Presidente del Madrid que tenía yate; allí se llevó al futbolista para que firmase el contrato. Dicen que don Ramón se extrañó de que lo primero por lo que preguntó Robert fue por la cercanía al Bernabéu de un estanco, pero aún así no detuvo la operación.

A lo anterior se le unió que el futbolista, al parecer, nunca había visitado a un dentista, y las malas condiciones de sus piezas dentales le provocaban lesiones musculares continuas. Todo junto hizo que su paso por Chamartín fuera muy de puntillas, sin hacerse notar en exceso.

Caso opuesto fue el de Milan Jankovic, un centrocampista trabajador infatigable que llegó al Club en 1987. Formó parte de la denominada Quinta del Buitre, ganó dos Ligas y dos Supercopas de España, y se tuvo que marchar por el denominado cupo de extranjeros.

¿Recuerdan ustedes a Robert Jarni?, un zurdo croata al que se le quedaban pequeños los ciento seis metros de la banda izquierda del Bernabéu, que recorría sin descanso arriba y abajo cuantas veces fuese menester. Llegó en la temporada 1998-99, y solo estuvo un año con nosotros. Posiblemente mereció más, pero fútbol es fútbol, que decía Boskov (q.e.p.d.), otro balcánico que pasó por nuestro banquillo entre 1979 y 1982. Hizo doblete, con Liga y Copa, pero el Hamburgo nos eliminó en semifinales de la Copa de Europa, precisamente el año en el que la final se jugaba en nuestro estadio.

Podríamos hablar de Elvir Baljic, al que fichó Lorenzo Sanz por veinte millones de Euros. Se lesionó en un rodilla nada más llegar, y prácticamente en ese instante acabó su periplo por nuestro Club. Durísima fue también la travesía por Chamartín de Pedrag Spasic, al que se fichó tras su gran campeonato del mundo en Italia 90. Su excelso marcaje a Julio Salinas fue determinante en su contratación. Puede que Spasic estuviera superior aquel día, incluso que Julio Salinas fuese peor jugador de lo que nos habían hecho creer, o incluso que Spasic no fuese tan malo como algunos nos contaron. Se marchó al Osasuna, donde jugó varias temporadas.

Mencionemos ahora a Perica Ognjenovic, que anotó cero goles en sus tres temporadas de madridista. “Rambo” Petkovic se hizo figura consagrada en Brasil, tras pasar con más pena que gloria por el Bernabéu.

Mateo Kovacic reclamaba ser titular, y como no lo era de manera habitual, prefirió ser cabeza de ratón que cola de león, y se marchó al Chelsea de Londres. Por allí sigue, sin que la gloria haya llamado aún a su puerta.

A la que sí ha llamado ha sido a la de Luka Modric, Balón de Oro y cuatro Champions, que se dice pronto. Su aportación para la Liga treinta y cuatro a la vista de todos ha quedado.

Me despido ya pasando por el banquillo. El que ocupó Miljan Miljanic (q.e.p.d.) entre 1974 y 1976. Dijeron que traía métodos revolucionarios. Le valieron para ganar dos Ligas y una Copa. Inolvidable su gabardina blanca, casi tanto como la azul de Zinedine Zidane, y es que lo clásico nunca pasa de moda.

Termino con Radomir Antic, también fallecido, que nos acompañó un par de temporadas. Quizás sea el único caso de entrenador despedido siendo líder de la clasificación. Le cesó don Ramón Mendoza, el de Prosinecki, el de las ligas de Tenerife, el que ganó seis Ligas, dos Copas del Rey, cuatro Supercopas de España y dos Copas de la UEFA, competición que decía gustarle más que la Copa de Europa, pues al contar con una eliminatoria más aumentaba los ingresos.

Buenos días a todos. HALA MADRID.

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