1.000 días, por @elcarrildel2

Se cumplen hoy, según nos anuncian los amigos de las estadísticas y los recuentos, mil días seguidos del Real Madrid como Campeón de Europa. Desde aquel 28 de Mayo de 2016, en el Estadio Giuseppe Meazza, de Milán, pasando por Cardiff, el 3 de Junio de 2017, y por el otro extremo de Europa, Kiev, el 26 de Mayo de 2018, hasta hoy, 21 de Febrero de 2019.

Pudiera parecer que tal cúmulo de títulos habrían servido para que se calmasen los intranquilos, la mesura hubiera hecho acto de presencia en los nerviosos, y los reconocimientos a los protagonistas de tan ingente gesta fueran absolutos. Nada más lejos de la realidad. Ayer mismo, alguien peroraba sobre la hegemonía en el fútbol. Han acertado: no le corresponde esta al Real Madrid, un equipo que nunca juega a nada.

Me inclino a pensar que, sabedores de la fecha que se les venía encima, han pretendido algunos desviar la atención. En cualquier caso, no vayan a pensar que han sido los peores. Ese grupo (algunos se autoproclaman madridistas) que ya viene avisando que ganar la décima fue una desgracia, pues con ese título se taparon muchas vergüenzas y miserias, que luego hubieron de soportar la once, la doce y la trece, mantenían ayer mismo, como preparación a la efeméride, que no hay celebración ni hito capaz de tapar el último encuentro liguero.

Así están las cosas, y algunas mentes. Yo echo de menos que Florentino Pérez, no haya tenido el detalle, en un día tan significado como el de hoy, de organizar una jornada de puertas abiertas (y gratuitas) del Museo del Real Madrid, para que todos, tirios y troyanos, romanos y cartagineses, se dieran una vuelta por el mismo, y contemplasen la historia del Madrid, grande como ninguna, espléndida, majestuosa, inigualada, y casi me atrevo a decir que inigualable.

De la misma manera, podemos añadir que indiscutible. Pretender, como hacen algunos día tras día, negar legitimidad a las Copas de Europa del Madrid, en virtud de bolas frías y calientes, adversarios de mayor o menor enjundia, arbitrajes favorables, televisiones en blanco y negro o en color y cinemascope, maneras de jugar o de no jugar, suerte -buena o mala-, y demás peregrinos argumentos, no hacen sino reforzar y agigantar el tamaño de la gesta conseguida por el Madrid.

Hacerlo en estos tiempos, en los que hay que enfrentarse a competidores deportivos de cartera cuasi ilimitada, y a un frente mediático dispuesto a lo que sea con tal de minimizar las virtudes del equipo y de la institución, en la misma medida en que agigantan sus defectos y debilidades, tiene mayor mérito todavía.

Desconozco qué ocurrirá este año. De momento, estamos pendientes del partido de vuelta de octavos de final de la presente edición de la Champions. Volver a ganar se antoja un reto fabuloso. Nada extraño, por otra parte, para un Club como el Madrid, que siempre ha sabido dar pasos al frente, hasta convertirse en lo que es hoy. Llegados a este punto, creo que como aficionados, y asumiendo la parte que nos toca, debiéramos agradecer su contribución a todos los que nos han traído hasta aquí, por la historia que ellos han hecho.

Ahora toca a los que están, y a los que vendrán, la historia por hacer. Mientras esta llega, enhorabuena a todos, porque le pese a quien le pese, y como siempre dice el gran Tachini, Somos los Reyes de Europa.

Buenas tardes a todos. HALA MADRID.

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