Cardiff, duodécima, tres años ya, por @AleelMadridista

Tres años de la duodécima. Cómo pasa el tiempo. Parece que fue ayer cuando estaba como un loco delante de la televisión gritando eufóricamente “hemos entrado en la historia” “¡Dos seguidas, esto es grandioso!”.

La verdad que al recordarlo se me ponen los bellos de puntas. Fue una Champions perfecta. No solo por la final, que fue toda una exhibición madridista, sino por el camino hasta llegar a ella. Napolés, Bayern Múnich y Atlético de Madrid vieron sus caminos frustrados ante el Rey de Europa.

No obstante, a parte de aquél hat trick de Cristiano frente a los vecinos de la capital, me quedo con la final. Fue un show madridista en todo momento, sobre todo en la segunda mitad. Ha sido la mejor final que he visto al Real Madrid en cuanto a nivel de juego se refiere.

La final fue en Cardiff. Para allá, a pesar de la dificultad del trayecto fueron muchos madridistas. Los días previos solo había una duda respecto al once. Si jugaba Isco o Bale. El galés venía de una lesión y finalmente Zidane apostó por el malagueño de inicio. Y mal no le salió.

Recuerdo que en el ambiente se notaba que no era una Copa de Europa más, sino que hacíamos hincapié en el hecho de ser el primer club en ganar dos Champions seguidas. Un año antes, estábamos celebrando el penalti de Juanfran al palo y el gol de Cristiano que nos daba la undécima en Milán.

En Cardiff teníamos a la Juventus en frente. La “Vecchia Signora” había recibido solo tres goles en toda la edición. Fue capaz de eliminar al Barcelona y se presentaba en la final como un equipo infranqueable defensivamente.

No obstante, para fortuna de todos los madridistas ese muro defensivo fue derribado. Y no solo una vez, si no cuatro. Pero claro, luego tenemos que escuchar que el Real Madrid no juega absolutamente a nada y ellos se lo creen. En fin, que se pongan este encuentro sobre todo la segunda parte y si siguen manteniendo eso… pues que intenten curarse el antimadridismo.

Los goles de aquél partido fueron obra de Cristiano por partida doble, Casemiro y Asensio. En cuanto al portugués, hay que decir que fue la mejor final que disputó con nuestro club. Llegó al 100%, a diferencia de otros años. De Casemiro no me puedo olvidar y es que el brasileño con un zapatazo brutal lleno de casta, coraje y corazón puso el 2-1 en el luminoso. Y para cerrar la fiesta de la mejor manera posible un chaval llamado Marco y de apellido Asensio puso el 4-1 final en el marcador.

Así se cerraba una noche de oro y se entraba en la historia del fútbol. No solo seguíamos agrandando nuestro palmarés, sino que nos convertimos en el primer equipo en ganar la Champions dos años seguidos. Eso sí, sin modelo ni proyecto ni nada. Pero seguíamos ganando.

En definitiva y no me enrollo más, que me estoy poniendo nostálgico, ese 3-6-17 es un día que debemos recordar. Una fecha más en la que los madridistas celebramos y fuimos los más felices del mundo. Ojalá en breve sigamos viviendo sensaciones y situaciones parecidas a aquellas. Porque la verdad que ya hay ganas de vibrar junto a nuestro club como hicimos aquella noche de junio del 2017 al conquistar la orejona número 12. Tres años ya…

Hala Madrid.

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