Se cumplen 53 años de la conquista de la Sexta Copa de Europa, por @elcarrildel2

Caminaba hacia su final el día 11 de Mayo de 1966. En el Estadio Heysel de Bruselas, estaba anunciada la final de la edición número once de la Copa de Europa. Se enfrentaban el Real Madrid y el Partizán de Belgrado.

Era la octava final para el Real Madrid, la primera para el equipo denominado de los «ye-yés», un once en el que todos sus integrantes eran españoles, y en el que Paco Gento, Presidente de Honor del Real Madrid, alzó al viento de la historia su sexto título, hito no repetido por ningún otro futbolista hasta la fecha.

Para llegar a la final, el Madrid tuvo que eliminar al Feyenord de Rotterdam, con el que perdió 2-1 en el encuentro disputado en la ciudad holandesa, y en el que el público invadió el terreno de juego tras el pitido final, agrediendo algunos exaltados a Vicente Miera. La eliminatoria se cerró de manera concluyente en el partido de vuelta, donde los nuestros golearon 5-1, con cuatro goles de Puskas, que a sus treinta y ocho años acababa de disputar el que sería su último gran encuentro en la Copa de Europa. El quinto tanto lo anotaría Ramón Moreno «Grosso».

Dejaríamos en la cuneta después al Kilmarnock, de Escocia, y al Anderlecht, de Bélgica, para emparejarnos, en semifinales, con el Internazionale de Milán, entrenado en aquellas fechas por Helenio Herrera, que afirmó, de manera categórica, que el Real Madrid sería eliminado.

En la ida, ganamos por 1-0, con gol de Pirri. Al comienzo del segundo tiempo, se lesionó nuestro portero Betancort. Como en aquellos días los cambios no estaban permitidos, nos vimos obligados al repliegue y defensa del resultado, que los italianos dieron por bueno. Todo quedaba pendiente para la vuelta. Se nos puso de cara el encuentro en el minuto 20. Amancio marcó el 0-1. Un joven Araquistain, sustituto del lesionado Betancort, realizó un gran encuentro, con un par de paradas antológicas. Aún así, Fachetti marcaba el gol del empate en el 78. De nuevo hubo que cerrar filas y defender el resultado. El empate nos dio el pase a la final de Bruselas. Helenio Herrera, tan locuaz siempre, optó ese día por el silencio, y se marchó del estadio sin hacer declaraciones.

Con lleno absoluto en las gradas (55.000 espectadores), y la televisión (en blanco y negro) llevando el partido a toda España, el Madrid se disponía a disputar una nueva final de la Copa de Europa. Enfrente, el Partizán de Belgrado, nuevo en esas lides.

Formó el Madrid con Araquistain, Pachín, De Felipe, Zoco, Sanchís, Pirri, Velázquez, Serena, Amancio, Grosso y Gento. Entrenador: Miguel Muñoz. Arbitraba el alemán Rudolf Kreitlein. Se adelantaron los yugoslavos por medio de Vasovic, en el minuto 55. El tanto, en lugar de amedrentar a los nuestros, supuso la reacción del Madrid, que a partir de ese momento se volcó sobre la portería contraria, hasta lograr dar la vuelta al resultado. Empató Amancio en el 70, y logró el gol del triunfo Serena, en el 76, de potente disparo a bote pronto.

Se celebró el título por todo lo alto, quizás por lo inesperado del mismo. Habíamos dejado en la cuneta en semifinales al Internazionale de Milán, campeón en las dos ediciones anteriores.

Tras este triunfo, vivimos una larguísima travesía del desierto, con treinta y dos años de sequía. La rompió Mijatovic en 1998, pero esa ya es otra historia, otra Copa de Europa, otra muesca más en la historia brillante del Club más grande.

Buenas tardes a todos. HALA MADRID.

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