Real Madrid 1-1 Atlético de Madrid (5-3)

“Once pasos a la gloria”

El día más esperado por todo el madridismo había llegado, el Real Madrid se presentaba a una nueva final de champions en el estadio de San Siro, el equipo de Zidane se enfrentaba al equipo de Simeone en una repetición de la final de Lisboa, sin embargo a pesar de las similitudes este partido era completamente distinto tanto por el estado de forma de los equipos como por la situación que habían atravesado durante la temporada.

Papeles intercambiados

El primer tiempo al menos hasta el minuto 35 se jugó a lo que Zidane quería, el equipo de Simeone buscó presionar muy arriba y entorpecer la salida de balón del Madrid para buscar el error del que se pudiera aprovechar pero los blancos se habían preparado para esto, el balón no pasaba por Casemiro para iniciar la jugada como esperaba Simeone sino que Kroos bajaba y ayudaba en esta labor liberando al brasileño. Esto provocaba que el Atlético no estuviera tan sólido atrás y que al momento de superar la primera línea de presión el Madrid generaba sensaciones claras de peligro lo cual tuvo su recompensa muy pronto.

En el minuto 15’ el trabajo del Real Madrid vio su recompensa con un gol de Sergio Ramos en una jugada a balón parado, el cobro lo realizó magníficamente Toni Kroos y Bale peinó el esférico para que Ramos pudiera marcar adelantándose a su marcador, una jugada magnífica que ponía la final en bandeja de plata, algo que no supimos aprovechar.

Después de marcar el gol el equipo blanco replegó sus líneas sabiendo que el Atlético estaba obligado a buscar el tanto que les diera el empate, buscaban aprovechar esto para salir a la contra y matar el partido y el plan funcionó por 25 minutos aproximadamente porque en los últimos diez de la primera mitad el Madrid había replegado demasiado y el Atlético empezaba a rondar el borde del área aunque sin generar peligro claro.

Saber sufrir

En la segunda mitad el partido fue una cuesta arriba para el Real Madrid, el Atlético salió desbordado y volcado arriba y el Madrid acusó la imprecisión de sus jugadores para sentenciar el partido o echar al Atlético atrás.

Simeone movió ficha de inmediato, dio entrada a Carrasco por Augusto y esto sería un dolor de cabeza en banda derecha, pero nada más iniciar el segundo tiempo el colegiado marcó penal de Pepe sobre Torres pero afortunadamente Griezmann falló en el cobro y eso le permitía al Madrid coger un poco de oxígeno.

El partido continuaba y las cosas se complicaban más, Carvajal tuvo que salir por lesión y en su lugar entraría Danilo, este cambio obligado dejaba a Zidane con solo dos piezas para mover si la cosa se torcía como al final se torció, Isco entraría en el lugar de Kroos  y Lucas Vazquez entraría por Benzema. Para complicar más la situación, Cristiano tuvo una ocasión clarísima en el minuto 77’ pero el balón increíblemente no entró y dos minutos después Carrasco anotaría el gol del empate en el minuto 79’, el belga remató en el segundo palo un centro de Juanfran para terminar de batir a Keylor.

Con el gol del empate el Atlético replegó un poco más las líneas para no arriesgar con espacios, Simeone sabía que no tenían ninguna prisa y además los jugadores blancos empezaban a mostrar problemas físicos mientras que sus jugadores se veían en mejor forma. La prórroga le beneficiaba.

La grandeza del Real Madrid

Muchas veces se dice que el Real Madrid no juega las finales, las ganas. Esto puede sonar a tópico o retórica pero ayer quedó demostrado que es verdad; durante los 30 minutos de la prórroga los jugadores se veían fundidos, Bale, Cristiano, y compañía mostraban un desgaste brutal que no les permitía ni correr para realizar alguna contra pero aun así aguantaron, el equipo de Zidane mostró muchísima experiencia al dominar esos minutos y no cometer errores lo cual al final nos llevó a definir la final en penaltis.

La tanda de penaltis fue una demostración de grandeza, de poderío, de gloria, una muestra de lo que es el Real Madrid y por qué es y será siempre el Rey de Europa. El primer cobro lo realizó Lucas Vazquez, después le seguiría Marcelo, el tercero Gareth Bale, el cuarto el capitán Sergio Ramos y cuando finalmente Juanfran falló el cuarto penalti del Atlético, Cristiano se acomodó para cobrar el tanto definitivo, el portugués no mostraba un atisbo de duda ni de nerviosismo, el nació para estos momentos y al final marcó el tanto definitivo que nos dio la undécima.

El madridismo estamos eufóricos, nunca hubiéramos pensado llegar a esta gloria después del infierno que atravesamos durante algunos momentos de la temporada pero al final ser del Real Madrid es siempre creer, siempre luchar, hasta el final.

@omar_vhdez

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