La Crónica. Real Madrid 3-4 Real Sociedad. Los partidos duran noventa minutos, por @elcarrildel2

El Real Madrid ha caído derrotado (3-4) por la Real Sociedad, en el partido correspondiente a los cuartos de final de la Copa del Rey, disputado esta tarde en el Estadio Santiago Bernabéu, que registro prácticamente un lleno.

Introdujo Zidane las rotaciones a las que ya nos tiene acostumbrados en todos y cada uno de los partidos del Madrid, tanto de jugadores como de esquemas y hasta de estilos. En la tarde de hoy, volvió al 4-3-3, con Valverde ejerciendo de medio centro de cierre, James a su derecha y Kroos a su izquierda.

En la delantera, Brahim, Benzema y Vinicius. En la defensa, Militao por Varane, Nacho por Carvajal y Marcelo por Mendy. La portería para Areola. Comenzó el partido con dominio alterno, si bien sin aproximaciones peligrosas a ninguna de las porterías. Eso fue así hasta el minuto 15, en el que Asik, que se doctoró en el coliseo blanco, puso en jaque por primera vez a nuestro portero.

No pareció el aviso despertar a los nuestros. Si lo hizo el delantero rival en el minuto 21. Un derechazo suyo desde treinta y cinco metros sorprendió a Areola, que repelió el disparo hacia el centro de la portería. Nadie del Madrid había en la corona del área. De ello se aprovechó Odegaard, que empalmó a primer toque para abrir el casillero donostiarra. El esférico se le coló por debajo de las piernas al guardameta francés.

De nuevo la maldición del jugador cedido. Tocaba remar contra corriente. Pareció tener el equipo capacidad de reacción, pero entonces apareció Remiro, portero visitante, que no se despistó en ningún momento. James disparó duro con su zurda en el 35, despejando el arquero. Valverde hizo lo propio en el 37, tras penetración de Vinicius. De nuevo, Remiro envió de puños a córner. Marcelo lo intentó en el 42, sin poder vencer la presencia del guardameta. Falló Isak dos balones inmejorables en los minutos 43 y 44. El fallo garrafal de Areola en el gol había logrado descentrar a Militao, tan seguro otros partidos. A la vez, las subidas continuas de Marcelo hacían bascular a Ramos a la izquierda, y a Nacho a venirse al centro. La defensa se descolocaba, de lo que sacaba partido el ataque verde oscuro hoy.

Al comienzo del segundo tiempo, buscó solucionar Zidane los problemas del equipo introduciendo a Modric por James, que había estado francamente flojo. La variación, sin embargo, no funcionó de entrada. En el minuto 53 llegó el 0-2, con Isak rematando a placer en el centro del área blanca. El 0-3 en el 55. De nuevo Isak enviaba un derechazo a la escuadra sin nadie que le estorbara lo más mínimo.

El respetable miraba perplejo lo que sucedía en el campo. Marcelo nos dio un hilo de esperanza en el 58, al marcar con la zurda el primer gol del Madrid. Fue un espejismo que apenas duró diez minutos. En el 68, Mikel Merino anotaba el cuarto de su equipo. Remataba a placer, solo en el punto de penalti, un pase desde el costado.

El Madrid estaba roto. Toda la fortaleza mostrada por el equipo en los últimos veintiún partidos había desaparecido de un plumazo, en apenas setenta minutos. No cejó, sin embargo, el equipo de intentar una remontada que cada vez se hacía más improbable. Jovic y Rodrygo ocuparon los lugares de Valverde, que se marchó ovacionado, y Brahim, que no pasó de discreto.

Anularon un gol a Vinicius en el 78 por un fuera de juego de esos de los pelos del flequillo. Marcó Rodrygo el 2-4 en el 81. Nacho hizo el tercero, de cabeza, en el 92, y aún tuvo Ramos la última en el 94, pero su cabezazo fue interceptado por Remiro. Con 3-4 llegamos al final del partido. Ese resultado significaba nuestra eliminación de la competición.

Ha sido una derrota dolorosa, como todas, si bien esta quizás un poco más por lo inesperado de la misma. ¿Qué había ocurrido? Pues que Areola no estuvo a la altura en el primer gol visitante, lo que agitó el desarrollo del resto del partido. Que Militao se mostró más nervioso y fallón de lo habitual. Que Ramos y Kroos dieron la impresión de esconderse más de la cuenta durante bastantes minutos, sobre todo en el primer tiempo. Que Marcelo acreditó los motivos por los que Mendy está por delante de él en estos momentos. James tampoco estuvo a la altura exigida. Brahim, individualista en exceso en algunas ocasiones. Por contra, Vinicius se reivindicó como títular. Su partido fue magnífico, con mucha clase en ataque, vertical y valiente, y muy trabajador en defensa.

Convendría aprender de una vez por todas que los partidos duran noventa minutos, y que no es conveniente salir al tran tran y a ver qué pasa. Una lástima, a la vista de cómo han quedado las semifinales, pero así es el fútbol. Unas veces se gana y otras se pierde. Queda mirar a la liga y a la Champions.

Buenas noches a todos. HALA MADRID.

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