La Crónica. Copa del Rey. Octavos de final. Elche 1-2 Real Madrid. Reacción fulminante, por @elcarrildel2

El Real Madrid se ha impuesto (1-2) al Elche, en el partido correspondiente a los octavos de final de la Copa del Rey, celebrado en el Estadio Manuel Martínez Valero, de la ciudad ilicitana, ante 23.528 espectadores. Renunció el Real Madrid al pasillo ofrecido por el Elche por su reciente triunfo en la Supercopa de España. Estábamos de luto por el fallecimiento de don Paco Gento, en cuya memoria se guardó un minuto de silencio.

Movió Carlo Ancelotti el banquillo, dando entrada en el equipo inicial a Lunin, Nacho, Marcelo, Camavinga, Valverde y Jovic. De todo hubo. Desde las buenas intervenciones de Lunin, muy atento en el despeje de dos balones peligrosísmos de los locales, pasando por un Nacho cumplidor como siempre y un Marcelo que sufrió en defensa pero nos deleitó en ataque con alguna de las acciones más destacadas del partido, y terminando por lo mucho que le falta a Camavinga de peso específico en el medio del campo, y la decepción de un Fede Valverde desaparecido y un Jovic que no fue capaz de participar mínimamente en el juego del equipo. Cierto que no le llegaron balones en condiciones, pero tampoco él hizo nada por anticiparse al contrario. Esperaba atornillado al suelo que le llegase el esférico.

Con todo lo anterior, tuvo que ser Kroos quien tomase los mandos del equipo. Le ayudaba Vinicius, y en menor medida Rodrygo, jugador con mucha menor tendencia a la agitación que su compatriota.

Por lo demás, seguíamos viendo viejos problema: los balones aéreos, los centros al área deficientes, el último pase que nunca llega a destino.

Pudo abrir el marcador el Elche en el minuto 9. No llegó Marcelo a un cambio de juego del rival. El balón le llegó a Carrillo, que envió el esférico a la cruceta.

La mejor ocasión del Madrid llegaría en el 41. Marcelo centró al punto de penalti, la tocó de primeras Rodrygo, que prolongó al segundo palo, al que no llegó Lucas Vázquez por unos pocos centímetros.

Final de un primer tiempo que no había sido bueno. Veíamos al Madrid reservón de otras tardes, que únicamente apretó los últimos diez minutos.

No cambió mucho el panorama en el segundo tiempo. Eso sí, el Elche dejó de llegar a la portería de Lunin. Quiso Carleto dar un paso hacia la victoria incorporando a Modric y Casemiro en el minuto 70. Ocuparon los lugares de Camavinga y Valverde. Agradecieron los nuestros la clase de Luka. Se quejaba Ancelotti del arbitraje, del que hablaremos después. Kroos vio tarjeta en el 78, al igual que Casemiro y Pere Milla en el 86. Minuto 90, empate a cero. Prórroga.

Hazard y Ceballos ocuparon los lugares de Rodrygo y Kroos. Tarjeta amarilla a Alaba en el 93. En el 101, roja a Marcelo. De esa señalización nacería el gol ilicitano, de rebote. Final de la primera parte.

La segunda vio a un Madrid que quiso ganar y ganó. Si el gol del Elche había nacido de una pérdida de Isco en el córner contrario, ante la que no pudo reaccionar el costasoleño, el gol del empate llevó su firma, al desviar, en el punto de penalti, un disparo hacia la portería de Werner. Era el minuto 107.

Disparó Vini en el 109, detuvo el portero. En el 115, Alaba, de tres desde la expulsión de Marcelo, puso un balón al hueco exquisito para Hazard. El belga se adelantó a los defensas, controló, dribló al portero que había salido a la desesperada, levantó la cabeza, y chutó con precisión meridiana para establecer el segundo gol del Madrid, el de la victoria.

Ya en el 120, marcó el Elche un tanto que venía precedido de una falta a Lucas Vázquez, y que había sido señalada antes del chut que se coló en la portería de Lunin. Pere Milla fue expulsado por protestar la decisión arbitral.

Y del colegiado, don Jorge Figueroa Vázquez tenemos que hablar, y mucho. Su actuación fue calamitosa. Comenzó confirmando una tendencia que observamos desde que don Luis Medina Cantalejo, furibundo antimadridista, se ha hecho cargo de la dirección arbitral. Las faltas reiteradas de los contrarios sobre los futbolistas del Madrid no suponen tarjeta para el que las comete. Se observa este asunto particularmente con Vinicius. Los mismos que pedían protección arbitral sobre otros futbolistas, nada dicen en estos días del extremo del Madrid. Eso sí, como a alguien, particularmente si es de nuestro equipo, se le ocurra protestar mínimamente cualquier decisión, por equivocada que haya sido, rápido se verá amonestado. Le ocurrió anoche a Toni Kroos. Señaló el colegiado una falta al alemán en el 78. Acreditaron las repeticiones el piscinazo. El Sr. Figueroa estaba a escasos tres metros. Si no lo vio, no puede ser árbitro. Si lo vio, sería aún peor. El VAR, al frente del cual se encontraba el Sr. Iglesias Villanueva, estaba ausente, de vacaciones. Ya lo advirtió el Sr. Medina, que es de la vieja escuela.

Peor aún fue su error en la expulsión de Marcelo, que ni siquiera toca al contrario. Más difícil de ver, tampoco el VAR quiso saber nada en esta ocasión. El declive del arbitraje español es absoluto. Hasta un tipo tan curtido y templado como Carlo Ancelotti se ve en la obligación de protestar de manera continua. Por cierto, una curiosidad: tanto el Sr. Munuera Montero, el de la semifinal de la Supercopa, como Figueroa Vázquez, son del Comité Andaluz, casualmente el mismo del Sr. Medina Cantalejo.

Perdonen la extensión, pero había muchas cosas que decir. Reacción fulminante de los nuestros al gol en contra. Esperamos rival en cuartos, con la esperanza de que el colegiado no sea uno de ellos.

Buenos días a todos. HALA MADRID.

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