La Crónica. Celta 1-4 Real Madrid. Aroma de campeón, por @elcarrildel2

El Real Madrid se ha impuesto, por un rotundo 1-4, en Balaidos, al Real Club Celta de Vigo, en partido correspondiente a la jornada veintiuno del Campeonato Nacional de Liga de Primera División, aplazado en su momento por la voladura de una de las cubiertas del estadio vigués.

Comenzó el Madrid mandando en el partido, y dominando a un Celta que venía de perder sus cinco últimos partidos ligueros, y de ser eliminado de la Europa League. Sobre el campo no se notó. Corrieron los celestes de manera incansable, en busca de un resultado con el que parecían querer justificar la temporada. Trece segundos habían transcurrido del encuentro, cuando Cristiano sufrió la primera tarascada de la noche.

Entre idas y venidas llegamos al minuto nueve. Llegó Isco por la banda izquierda del ataque blanco al borde del área rival. Centró, con la colaboración del defensa, el balón, que le llegó a siete del Madrid en el semicírculo del área grande. Desde allí, con su pierna izquierda, soltó un disparo seco, inapelable, a media altura, que se coló como una exhalación en la portería rival. Sergio hizo la estatua. Tal fue la violencia del disparo. Era el 0-1, el inicio del camino hacia el triunfo.

A partir de ese momento, el Madrid no tuvo la precisión en el pase de otras tardes, y eso permitió al Celta pasar a ejercer el dominio del partido. Era un dominio vano, estéril, combinaciones preciosistas, pero carentes de toda profundidad. Únicamente una ocasión dispusieron los gallegos en este primer tiempo, y fue a balón parado, en el minuto 30, tras un precipitación de Casemiro, que derribó a un jugador celeste al borde del área blanca.

En el 38, pidieron los locales penalti, por una mano de Varane fuera del área, que se saldó con saque de portería. Pareció que el balón iba a la mano, y no al revés. En el 40, se pitó un fuera de juego a Benzema, que no era, tras recibir un pase, en el punto de penalti, de Cristiano. Así llegamos al descanso, con la tribuna de seguidores madridistas animando a los nuestros de manera incansable.

No hubo cambios en el descanso. Iban solo dos minutos de este periodo, cuando el Madrid anotó su segundo gol. Cogió Isco un balón en la media cancha propia, corrió de manera majestuosa sesenta metros, aguantó dos tarascadas de la defensa rival, habilitó de manera imperial a Cristiano, para que el portugués, ajustando el zurdazo al poste derecho de Sergio, llevase el balón al fondo de la red.

Este gol empezaba a dejar claras muchas cosas. El Madrid pasó a dominar el partido. El Celta seguía corriendo, pero la fe empezaba a fallarle. Llegamos al minuto 62. Iago Aspas protagonizó un piscinazo ante Sergio Ramos. No picó el colegiado, que mostró al futbolista local tarjeta amarilla. Era la segunda que veía, por lo que tuvo que abandonar el terreno de juego. En el 64 sería expulsado el entrenador del Celta. Estaban los locales en un estado de sobreexcitación que no parecía corresponder ni con la clasificación de un equipo que no se jugaba absolutamente nada, ni con la trayectoria reciente del mismo.

Tuvo tiempo, a pesar del transcurrir del partido, de emerger un gran Keylor Navas, que ya se había lucido en el primer tiempo, en el despeje de un libre directo. En el 67, sacó un disparo a bocajarro de Wass. No pudo evitar, sin embargo, en el 68,el gol celtiña. Disparó Guidetti, el balón rebotó en Ramos, hizo una parabola, y se marchó lentamente al fondo de la red.

Se ilusionaron los locales, a los que solo les duró la alegría un minuto. En el 69, se marchó Marcelo por su banda, centró al punto de penalti, y allí Benzema, que estuvo espléndido toda la noche, envió el balón al fondo de la red, superados defensas y guardameta local.

Se marchó Casemiro, amonestado. Entro Kovacic. En el 74, pudo Crisitano hacer un nuevo hat trick, pero de manera incomprensible para un goleador de sus características, mandó fuera un balón a dos metros de la portería de Sergio, que ya se había vencido. El guardameta local evitaría que la goleada del Madrid rozase el escándalo. Sacó un derechazo durísimo a Isco en el 75, un tiro a bocajarro a Benzema en el 85, a Lucas otro gol en el 86. No pudo evitar el cuarto, que marcó Kroos, tras un robo de balón al borde del área de Marco Asensio, que envió a Benzema, y este hizo seguir al alemán, que tras un recorte seco, ya dentro del área, se libró de rivales y disparó a la cepa del poste.

Era la guinda a otro buen partido del Madrid. Eran tres puntos más, que nos devuelven al liderato en solitario de la liga, cuya última parada será el próximo domingo, en La Rosaleda de Málaga. Un punto nos separa de la liga número treinta y tres. Hay que ir a por la victoria, de la que no dudamos ni por un momento. Este equipo tiene aroma de campeón. Ojalá el domingo se confirme.

Buenas noches a todos. HALA MADRID.



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